IDEARIO INSTITUCIONAL

Documento base para Proyectos Educativos Guanellianos

PRESENTACIÓN

El creciente deseo de fidelidad a nuestro Fundador y la adhesión sincera a ser instrumentos eficaces de la Nueva Evangelización han impulsado a los Guanelianos, en la última década, a una relectura de su patrimonio educativo, mediante una profundización seria y documentada.

La iniciativa, que comenzó en septiembre de 1986 y que prosiguió con un amplio intercambio de reflexiones en el que se han implicado todos los componentes de la Familia guaneliana, religiosas, religiosos, laicos, tanto el vértice como la base, tenía como propósito general una obra intrépida de revisión, reinterpretación, puesta al día y profundización de la experiencia educativa de Don Guanella, conscientes de la perenne validez de sus argumentos de fondo y, al mismo tiempo, de la inevitable historicidad de sus expresiones.

De manera más concreta, la investigación debía responder a la apremiante necesidad de ofrecer a los educadores un marco de referencia, una síntesis de los aspectos más característicos de la acción educativa guaneliana (inspiración, contenidos, estilo, campos de acción, ambientes y estructuras típicas.), y facilitar, de esta manera, la redacción de "proyectos educativos locales", en los cuales las intuiciones esenciales habrían de armonizarse con las necesidades de las diferentes categorías de personas que están a nuestro cargo y con la fisonomía de los numerosos centros educativos, diversos por su misión, por su situación geográfica y por su cultura.

El fruto de esta amplia investigación es el contenido de estas páginas, que, en primer lugar, van dirigidas a cuantos trabajan siguiendo las huellas de Don Guanella, sin excluir a aquéllos que desean realizar sus proyectos educativos según el estilo guaneliano.

Si dejamos a un lado la terminología, la idea de un marco educativo que sirviese de referencia les viene de lejos a los guanelianos. No exageramos si decimos que surca toda su historia ya centenaria.

Don Guanella y a pensó en ello, desde el inicio de su actividad fundadora. Lo tomó prestado de Don Bosco, pero imprimiéndole su sello particular, empujado por situaciones e instituciones que eran, en parte, distintas. Al igual que Don Bosco, lo llama "sistema preventivo", y lo considera el núcleo central, el principio integrador, el alma de su actividad educativa.

Durante los casi cuarenta años que dedicó a su obra, lo aplicó con denodado esfuerzo e hizo que se aplicase con diligencia. Lo fue adaptando, enriqueciéndolo con esquemas y programadores que nos ha dejado puntualmente en sus Reglamentos.

Exhortó insistentemente a sus seguidores para que no descuidasen el estudio y la formación, porque en ellos veía una respuesta a los tiempos nuevos, la posibilidad de conocer los nuevos hallazgos pedagógicos, las necesidades emergentes.

Escribía literalmente hace ya años: «La educación es un tema delicadísimo y al que se presta, desgraciadamente, poca atención. Un libro que recogiese los métodos y el desarrollo del sistema preventivo sería un tesoro para nuestras casas, y nos haría un gran bien».

Después de Don Guanella, fue Don Leonardo Mazzucchi, su segundo sucesor, quien mantuvo despierto el interés por la educación. La suya es una voz calificada de la tradición. A Don Mazzucchi le empujaba, sin duda, el deseo de que no se perdiese la preciosa herencia recibida, pero no le son ajenas otras preocupaciones: la Congregación estaba creciendo y el contacto con situaciones culturales, sociales y religiosas nuevas y diferentes se hace inevitable; lo cual hace más necesario un punto común de referencia, escrito y teorizado, para evitar el riesgo de apartarse de la propia identidad y de perder el vínculo vital de la unidad, incluso desde el punto de vista educativo.

Consciente de que esta necesidad habría tenido mayor peso en el futuro próximo de la Congregación, intenta, a tan sólo diez años de su muerte, en el Ensayo de Reglamento disciplinar, dar una redacción orgánica al tema de fondo. La formulación no es científica, pero le cabe el mérito de ser la visión educativa y pastoral más completa que los guanellianos han tenido hasta el presente.

Ahora, con el Documento base para proyectos educativos guanellianos se da un paso más. La síntesis que se ofrece se basa en las motivaciones, apenas esbozadas, que provienen de la voz de nuestro querido Beato y de la tradición. El "Documento", así lo parece, ha ganado en profundidad de perspectiva, gracias al esfuerzo de investigación y de actualización.

Es una constante en el Documento la referencia a la condición de los destinatarios y al ambiente en el que viven. Sirve para subrayar el tipo de demandas que de ellos procede, especialmente si están en la línea del Evangelio: necesidad de verdad, de liberación, de crecimiento humano, deseo — si bien implícito — de conocimiento del misterio de Dios.

El "sistema preventivo" es el corazón del Documento, y, por lo tanto, presente no como una experiencia cerrada, rígida, sino como fuerza que inspira la manera de concebir la educación, la relación educativa, a las personas y la acción de los educadores, y al mismo educando, que debe ser ayudado para que utilice sus cualidades escondidas y, de esta forma, realizarse como ser humano.

Las aportaciones de las ciencias de la educación y especialmente las indicaciones pastorales que la Iglesia ha ido madurando a lo largo del tiempo constituyen una parte viva e innovadora del Documento.

El Documento se hace eco del momento histórico en el que estamos llamados a trabajar, como así sucede desde hace más de una década, lo que se ha dado en llamar "Nueva Evangelización". Evangelizar y educar se presentan unidas por estrechísimo lazo en el texto, aunque sean actividades distintas. La educación hace que la evangelización sea real, cuando se busca la salvación integral de todo el hombre, es decir, liberado de los múltiples condicionamientos de pobreza y de abandono, de servilismos sociales y culturales, liberación del pecado, crecimiento en Cristo hasta alcanzar la santidad. Por su parte, los educadores son evangelizadores si encarnan un amor que se da gratuitamente, inspirado en el amor de Dios, que con su Providencia previene a cada criatura: con su presencia la acompaña y, con su vida, la salva.

No se puede dejar de subrayar, finalmente, la confianza sin límites que el Documento deposita en el trabajo educativo en general y en el preventivo en particular, que se ha revelado en la tradición cristiana como una de las mejores expresiones del precepto evangélico del amor.

Con estos elementos de indudable actualidad y eficacia, la presente publicación, además de ser una preciosa herramienta de trabajo, adquiere el valor de un mensaje que quiere suscitar esperanza y sostener en el cansancio, más agobiante hoy en día por la inercia y el conformismo cultural que se contagian también al terreno educativo.

Que así sea para la Familia guanelliana, a la cual estas páginas ruegan una colaboración vital y creativa, aguijoneada por la pasión humana y cristiana por los pobres. Que así sea para cuantos —ojalá sean muchos— quieran participar en esta aventura, rigurosamente radicada en la armonía evangélica entre creación y redención, entre naturaleza y gracia, allí donde todo hombre descubre el sentido pleno de la vida.

Don NINO MINETTI

Superior General de los Siervos de la Caridad

SENTIDO Y VALOR DEL DOCUMENTO

1. Naturaleza

El presente documento expone el sistema educativo, en su doble vertiente teórica y práctica, que la Obra Don Guanella desea hacer realidad en las múltiples actividades caritativas, para la promoción integral de las personas y de los pueblos, y, de una forma especial, para todos aquéllos que la pobreza material o moral ha marcado con indeleble sello.

Dicho sistema se construye sobre los valores cristianos de la vida y de la persona humana, tal y como fueron percibidos y vividos, gracias a un especial carisma, por San Luis Guanella y después por sus seguidores, a lo largo de una historia que dura ya cien años.

El documento no quiere ser un tratado pedagógico ni un manual de cosas que deben realizarse, para garantizar, así, el éxito en la acción educativa.

Muy al contrario, presenta de manera orgánica los valores pedagógicos que se derivan del carisma guanelliano y que deben impregnar las relaciones personales, la actividad propiamente educativa, rehabilitadora, asistencial y pastoral, y los respectivos caminos, en sus niveles de proyecto y de realización.

Subraya, por tanto, los elementos esenciales de la pedagogía guanelliana, que otorgan fisonomía específica a nuestra manera de llevar a cabo la promoción integral y de vivir la comunicación humana; como tales, son una realidad que, no obstante las mutaciones sociales y culturales, mantienen toda su fuerza vital, una realidad capaz de impregnar de espíritu guanelliano las relaciones personales y la acción individual y comunitaria.

Desde el momento en que contiene el patrimonio pedagógico guanelliano, el documento asume el carácter de carta constitucional para toda la actividad que desarrollen los guanellianos.

La palabra "educativo" no se refiere, por tanto, sólo a los varios aspectos de la educación de los sujetos en edad evolutiva, sino también al resto de los campos de servicio caritativo y de promoción en los que la misión guanelliana se encarna, es decir, rehabilitación, asistencia y pastoral.

2. Fuentes

Este documento se inspira y se sustenta en la Palabra de Dios, leída con los ojos y el corazón guanellianos que el Espíritu nos ha dado. Por la Palabra conocemos los designios de Dios sobre el hombre y sobre el mundo, así como su tarea educativa a lo largo de la historia de la salvación.

La segunda fuente es el Magisterio de la Iglesia que, como intérprete auténtica de la Palabra de Dios, indica a los hombres, con el cambiar de los tiempos y las culturas, los valores perennes de la dignidad humana y los caminos seguros para la promoción integral de las personas y de los pueblos.

El pensamiento y la vida de nuestro Fundador, junto a la tradición y a la experiencia guanellianas actuales, constituyen otra fuente importante de este documento, en cuanto que contienen los valores genuinos de nuestro sistema educativo.

También las personas que han sido probadas por el sufrimiento físico y moral nos ofrecen, desde su situación existencial, indicaciones preciosas respecto a aquello que verdaderamente cuenta para el ser humano, aquello que favorece el crecimiento integral o que, por el contrario, lo obstaculiza.

El documento tiene en cuenta también las ciencias humanas, porque ayudan a comprender el misterio del hombre, así como las realidades más profundas y los procesos de desarrollo de la vida y de la historia.

3. Valor y validez

Por su naturaleza, el documento es la fuente principal de inspiración para todos los proyectos y programas educativos de la Familia guanelliana y de todos los que se inspiran en el carisma de Luis Guanella.

El documento es guía y punto de referencia para la elaboración y la consiguiente evaluación de proyectos y programas educativos guanellianos, ya sea a nivel mundial, ya sea a nivel de un área específica cultural y geográfica o de un determinado centro operativo.

La aprobación por parte de la autoridad competente reconoce en el documento un camino de fidelidad al Fundador y una respuesta a las preguntas de la Iglesia y a las expectativas de los hombres y mujeres de buena voluntad por lo que a la promoción de las personas y de los pueblos se refiere.

Y sin embargo, el documento no pretende ser perfecto y completo; permanece abierto a las aportaciones de las ciencias humanas y a la riqueza de ideas y valores que sin duda irán llegando, ya sea de una ulterior investigación sobre el carisma guanelliano y sobre sus aspectos pedagógicos, ya sea de las diversas experiencias de inculturación del mismo carisma en las diferentes culturas.

4. Destinatarios

El documento se dirige sobre todo a los miembros de la Familia guanelliana: los Siervos de la Caridad, las Hijas de Santa María de la Providencia, los Cooperadores y las Cooperadoras.

Llamados a compartir con modalidades diversas el carisma de Luis Guanella, deben comprometerse a traducirlo cotidianamente en estilo de vida, en práctica y método educativos.

El documento se dirige también a todas las comunidades educativas guanellianas y a cada uno de sus miembros: las personas que han sido confiadas a nuestra tarea educativa y pastoral, así como sus familias, los trabajadores contratados y los que lo hacen de forma voluntaria, y cualquiera que colabore de cerca y de manera estable en las actividades de nuestras casas.

Para todos los arriba mencionados el documento se erige en depósito de valores que deben ser aceptados, respetados y puestos en práctica, según la tarea de cada uno.

Pero también está dirigido a cuantos quisiesen inspirarse, de una u otra forma, en el carisma guanelliano, a la hora de conformar su estilo de vida y de educación; igualmente está dirigido a cuantos colaboran de formas diferentes en nuestros proyectos de bien, como por ejemplo los amigos, los voluntarios, los bienhechores y los exalumnos.

Finalmente se orienta asimismo a quien, en la búsqueda de eficaces itinerarios educativos, descubre en la pedagogía guanelliana intuiciones y métodos válidos.

DOCUMENTO BASE PARA PROYECTOS EDUCATIVOS GUANELIANOS

Premisa

1. Somos parte de una Iglesia que trabaja por la promoción de los pobres y por una sociedad más solidaria y fraterna

1- Nuestro compromiso educativo tiene su razón de ser más profunda en la llamada de Dios, que nos elige como piedras vivas de su Iglesia, nos hace partícipes del carisma de Luis Guanella, nuestro Fundador, y nos envía, como pueblo suyo, a devolver la dignidad a los pobres y a difundir la caridad.

2- Nuestra actividad se sitúa dentro de la misión de la Iglesia, constituida y enviada por Dios para continuar en la historia la evangelización de los pobres y para reunir a los hijos de Dios que estaban dispersos.

3- Bajo el ejemplo de María, Madre de la Providencia, manifestarnos, con nuestro proyecto de caridad, el amor misericordioso del Padre y testimoniamos a Jesús, que pasó haciendo el bien a todos y curando a los enfermos y que, llegado el momento, entregó su vida para reconciliar a los hombres entre sí y con Dios.

4- Nuestro servicio educativo es, por tanto, camino de evangelización y nuestra aportación específica a la misión de la Iglesia, Precisamente por esto, queremos trabajar en nombre de la Iglesia y en unión con ella, como miembros suyos, y desearnos poner nuestra actividad al servicio de la evangelización y, de este modo, encontrar en el Evangelio el mejor camino para la promoción de las personas y de los pueblos.

2. Con un sistema específico de vida y de educación

5- En el cumplimiento de nuestra misión caritativa y evangelizadora, queremos seguir las huellas de nuestro Fundador y encarnar en el momento presente su sistema preventivo de educación.

6- Luis Guanella vivió con los pobres, les sirvió y les educó con su estilo propio; un estilo que deriva, sobre todo, de su visión de Dios como Padre providente, pero también de su propia experiencia humana y de su acercamiento personal a la marginación.

7- Llamó a este estilo "sistema preventivo", en clara referencia a la pedagogía católica de su tiempo y a las ideas de don Bosco. Con este nombre, mediante sus ejemplos y sus escritos, nos lo transmitió y nos lo entregó, para que lo custodiásemos en el corazón y en la mente, y para que siempre lo practicásemos con todos.

8- No es sólo un método que busca la promoción de las personas; es, sobre todo, propuesta evangélica de una manera concreta de vivir y relacionarse con Dios y con los demás, para dar profundidad y sentido a la existencia de cada día y caminar con esperanza hacia esa plenitud de vida a la que tanto los individuos como la sociedad han sido llamados.

9- Luis Guanella, resumiéndolo en pocas palabras, nos lo presenta con estas expresiones cargadas de significado y de fuerza profética.

«Es un método de caridad, que se lleva a la práctica y que a todos conviene, gracias al cual los superiores tratan con afecto paterno a los que les han sido confiados y los hermanos envuelven con su cariño a sus propios hermanos, para que en los quehaceres de cada día el mal no atrape a nadie y en el camino de la vida todos alcancen la deseada meta. Esta es la forma de vida que más se aproxima a la vida ejemplar de la Sagrada Familia».

Primera Parte

FUENTES DE INSPIRACIÓN

Capítulo primero

Principios antropológicos

3. Dignidad del hombre

10- A la luz de la revelación cristiana, el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios, Uno y Trino, creado por Él y a Él orientado.

11- Aquí radica la razón más alta de la dignidad que el hombre tiene, desde el momento de su concepción e independientemente de los condicionamientos personales y sociales que pueden impedirle desarrollar sus capacidades.

12- Por esta semejanza con Dios, el hombre es un ser único e irrepetible, capaz de amar y constituido esencialmente en relación con los demás — Dios, hombres, cosas —, dotado, en fin, de entendimiento, voluntad y memoria.

13- Por su propia naturaleza, el hombre es un ser social, que existe como grupo y como pueblo, puesto que Dios, desde el principio, hombre y mujer los creó, de manera que su unión es la primera forma de comunión entre personas.

14- Y aunque fue creado justo, perdió, por el pecado, su amistad con Dios, y se convirtió en un ser miserable y desgraciado, frágil en el cuerpo y en el espíritu, presa del mal y de la muerte.

Por medio de Jesucristo, el hombre recibe la gracia extraordinaria de convertirse en hijo adoptivo de Dios, la fuerza de superar el mal y la capacidad para construir relaciones fraternales con los demás y para caminar junto a los otros hombres hacia el Padre.

Creado y redimido por Cristo, el hombre lleva en sí, en sus elementos constitutivos, un carácter de sacralidad: sagrada es el alma y sagrado es el cuerpo.

15- Por esta dignidad, el hombre, independientemente de sus límites y carencias, es capaz de superarse a sí mismo y merece un inmenso respeto. De igual manera, cualquier vida humana, incluso la más marcada por la enfermedad o por las múltiples formas de pobreza, tiene valor y sentido.

4. Sus necesidades y su vocación

16- El hombre tiene necesidades fundamentales que están en el origen de todas las demás y de cuya satisfacción depende su comportamiento.

17- Dotado de razón y de libertad, el hombre siente la necesidad de comprenderse a sí mismo y la realidad que lo rodea; igualmente, tiene la necesidad de conseguir libremente su desarrollo y los medios necesarios para alcanzar tal objetivo.

18- Por su misma naturaleza, es un ser abierto a los demás y, por tanto, siente la necesidad de entrar en comunicación con los otros, de dar y recibir atenciones, estima y amor, de ser miembro activo de una familia y de una comunidad.

19- Hay en el hombre un deseo innato de trascendencia, que es necesidad de Dios, según la experiencia de San Agustín: «Nos has hecho para ti, Señor, y nuestro corazón no tendrá paz hasta que no descanse en ti».

20- El hombre, por la experiencia vital de sus necesidades, puede conocer, aunque veladamente, su propio destino; pero sólo en Jesucristo, el hombre nuevo y perfecto, puede descubrir completamente su vocación y encontrar el camino para llevarla a feliz término.

21- El hombre, hecho a imagen de un Dios que es comunión, descubre en Jesucristo la llamada a la perfección en el amor, a vivir en medio de los demás con espíritu de hermano y de hermana y a formar con los otros una sola familia.

22- En Él, descubre también que su orientación innata hacia lo Absoluto es una vocación para participar, en calidad de hijo, en la vida íntima de Dios y en su felicidad en la vida futura, junto con todos los demás, como un único pueblo.

5. Su lugar y su tarea en el mundo y en la historia

23- El hombre ha sido encumbrado sobre todas las criaturas para gobernarlas y servirse de ellas en vista de su realización personal y de la gloria a Dios.

Ha recibido del Creador el mundo como una casa donde todos deben encontrar los medios necesarios para una vida digna, y poder gozar y compartir la alegría de la amistad con los demás.

24- Pero el mundo, aunque liberado por Cristo de la esclavitud del pecado, está aún amenazado por una cultura de muerte y sufre graves males y desequilibrios, que pesan especialmente sobre los más débiles, hasta hacer inhumanas sus condiciones de vida.

25- Sin embargo, Dios, por su amor de Padre providente, conduce a la humanidad a la salvación a través de la historia, sin dejar por eso de reclamar la colaboración de todos sus hijos.

De esta manera, invita a los hombres y a los pueblos a transformar el mundo mediante el amor y la caridad, de forma que la paz y la fraternidad pueden brotar y crecer hasta la llegada de un cielo nuevo y de una tierra nueva.

26- Los pobres ocupan un lugar importante en el cumplimiento de esta misión. A ellos se deben los impulsos más fuertes, de ellos brotan las grandes energías morales y espirituales para un mundo según el plan de Dios, y ellos, incluso las personas limitadas física o psíquicamente, aportan a la historia humana motivos de esperanza y de amor.

Por eso, creemos que debemos recorrer al lado de los pobres el camino hacia un mundo más solidario y fraterno; trayecto que sólo se puede emprender si escuchamos sus expectativas y tenemos en cuenta sus recursos.

6. Dignidad y misión de los pobres

27- Nuestra misión nos pone al servicio de personas que, como individuos, como grupo social o pueblo, viven una situación de pobreza física y psíquica, material y moral, de marginación y de opresión.

Portadores de signos evidentes de fragilidad, limitación y egoísmo humano, poseen, a nuestros ojos, la misma altísima dignidad que cualquier otro ser humano. Para nosotros no son sólo personas que necesitan cuidados y ayudas, sino que les consideramos seres humanos dignos de respeto, estima y amor.

28- Es más, su dignidad adquiere particular intensidad en cuanto que por su condición representan más de cerca y son el signo más palpable de Cristo humillado y doliente que, siendo rico, se hizo pobre para enriquecernos.

29- Su vida, aunque a veces parezca socialmente improductiva, es, sin embargo, valiosa, porque su presencia nos ayuda a comprender mejor al hombre, ese ser cuyo corazón está hecho para amar y compartir con los demás, y algunos de sus rasgos más definitorios: la primacía del amor sobre la inteligencia, sobre la autosuficiencia y sobre la belleza; la necesidad de dar sentido al dolor; la vocación para luchar contra el mal y la aspiración a una vida futura que ya no esté marcada por el dolor.

30- En este sentido, los pobres nos evangelizan y nos educan; su presencia desencadena amor y es determinante para transformar nuestra realidad humana en la civilización del amor.

Sólo allí donde falta el amor pueden ser considerados como un peso; cuando se reconoce y se promueve su dignidad, se está reconociendo y promoviendo nuestra propia dignidad de personas y testimoniando el amor de Dios entre nosotros.

Capítulo segundo

Modelos de referencia

7. Dios: un Padre providente y misericordioso

31- Toda nuestra pedagogía se inspira en esa fe que nos enseña que Dios es Padre providente y misericordioso; así nos lo revela la manera como Dios actúa con la humanidad a lo largo de la historia de la salvación.

32- Dios es un Padre que ama inmensamente a todos los hombres como a hijos suyos queridos y los trata con una benevolencia tal que le lleva a establecer una alianza de amor.

33- Tiene compasión de todos y de cada uno, y por todos se desvive, como si cada hombre y cada mujer fuesen los únicos seres a quienes amar.

Si bien para Dios todos los hombres son sus hijos, sin embargo piensa y protege de manera especial a los más frágiles y necesitados, y por ellos siente una particular predilección.

34- Nos educa en todo tiempo y lugar con fuerza y ternura: acepta a cada uno tal como es; con sabiduría le ayuda a crecer junto con los demás hacia la plenitud de la vida y, porque cree y confía en el hombre, le pide que todos sus talentos den fruto.

35- A todos nos congrega con inmensa paciencia en una sola familia, nos une con vínculos de amor fraternal y nos guía hacia la comunión plena entre nosotros y con Él.

36- Esta admirable pedagogía divina, no sólo inspira toda nuestra acción educativa, sino que constituye su fundamento y su origen: Dios, que se revela y actúa como un padre amoroso, nos invita a hacer del amor la meta de nuestras vidas.

8. Jesucristo: Buen Pastor y Buen Samaritano

37- Jesucristo, con su persona y con su vida, nos manifiesta el amor misericordioso del Padre y nos revela su estilo educativo hacia la humanidad.

38- Enviado para anunciar a los pobres la Buena Nueva de la salvación, Jesús es el Buen Pastor que conoce a cada uno en lo más profundo de su ser, camina a nuestro lado y nos lleva con mano firme hacia la salvación; busca a quien está perdido y, encontrándolo, se llena de alegría; ofrece con total libertad su vida por todos nosotros.

39- Como Buen Samaritano, se hace uno de nosotros y sale a nuestro encuentro, venda nuestras llagas, cura nuestras heridas y nos pone de nuevo en el camino de la vida.

Aceptando el sacrificio de la cruz, ha reconciliado a todos los hombres entre sí y con Dios, convirtiéndolos en hermanos y en hijos del único Padre.

40- El amor de Jesucristo nos enseña de qué manera y en qué medida debemos desempeñar nuestra misión. Como Él y con Él somos llamados a mostrar con obras al mundo que Dios es quien provee con esmerado cariño de Padre a sus hijos y que sólo el amor misericordioso es la verdadera medicina para atajar los males de la humanidad.

9. El Espíritu Santo vivificante y santificante

41- El Espíritu Santo con su amor da vida a cada una de las criaturas y derrama continuamente en cada ser y en el mundo las semillas del bien.

42- Con su luz nos ayuda a discernir los signos de los tiempos, a comprender los designios de Dios sobre los individuos y los pueblos y a encontrar los caminos para llevarlos a cabo.

43- Con su fuerza guía a los hombres a la plena madurez; con ternura mueve los corazones para abrirlos a los valores auténticos e impulsa las voluntades para que los talentos recibidos den fruto.

44- Espíritu Santificante que con su gracia actúa de forma misteriosa en el corazón de cada hombre, ejerciendo una acción eficaz, pero respetuosa de la libertad humana.

45- Como Espíritu que crea comunión, empuja a poner al servicio de los demás los propios carismas y suscita relaciones fraternales entre las personas y los grupos. Estimulando a los pueblos a superar con valentía las divisiones y a cultivar pensamientos de paz, orienta hacia la unidad, dentro del respeto y de la valoración de las diferentes culturas.

10. La Santísima Trinidad como modelo de comunión

46- Buscamos en la Santísima Trinidad el manantial de la caridad que es el alma de nuestra misión educativa. Y en la Santísima Trinidad hallamos el origen y el modelo de esa comunión que queremos vivir en nuestras casas y llevar por el mundo.

47- Dios, así nos lo atestigua la revelación, es misterio de comunión de amor: Padre, Hijo y Espíritu Santo se entregan incesantemente y de una manera libre, total, gratuita, y siempre en perfecta unidad.

48- El Padre se entrega a la humanidad entera para hacerla partícipe de su vida íntima y de su comunión de amor: envía a su Hijo al mundo como Salvador y, por medio del Espíritu Santo, que nos hace hijos suyos y hermanos de todos, derrama en los corazones de los hombres su caridad.

49- Puesto que el ser humano ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, la Santísima Trinidad es la verdad más profunda del hombre: el hombre llega a ser él mismo y alcanza la plenitud de la vida sólo en el don recíproco de sí, gracias a la fuerza del amor de Dios, según nos lo ha testimoniado Jesucristo.

11. La Virgen María: una madre tierna y servicial

50- Siguiendo la experiencia de nuestro Fundador y el magisterio de la Iglesia, Lomamos como ejemplo a la Virgen María. Por medio de ella, el amor de Dios, que Cristo nos ha revelado, se torna comprensible y accesible para todo ser humano.

Por su función de madre de Cristo y de los hombres, imita, mejor que la más perfecta de las criaturas, el estilo educativo de Dios, evidenciando sus componentes más maternales.

51- María nos ama a todos, nos entrega a Jesús, su hijo, como Salvador, nos lleva hacia Él, y nos invita a poner en práctica sus palabras de vida.

Al pie de la cruz, nos acoge como a hijos y se hace cargo de nosotros. Nos invita a mantener viva la esperanza y a permanecer unidos; nos ayuda a comprender el mensaje de alegría del Evangelio y los proyectos de Dios; nos sostiene en nuestros esfuerzos por el bien y nos anima a seguir sin vacilaciones los senderos de la vida y de nuestra misión.

52- Por su tierno y gran amor está presente en medio de la humanidad, a lo largo de la historia, sobre todo en los momentos más difíciles.

Por su sensibilidad materna se da cuenta de quién necesita algo. A todos se acerca con amor solícito, con el solo deseo de que el designio de Dios se cumpla en cada hombre y en la entera humanidad.

12. La familia, modelo de vida y de relación educativa

53- Según los deseos de Luis Guanella, nuestros centros deben estructurarse como una casa y, tanto el estilo de vida como las relaciones personales, deben acercarse lo más posible al tipo de vida de una familia cristiana.

Cuando decimos que queremos imitar el modelo familiar, estamos afirmando que queremos vivir los valores universalmente válidos que responden al proyecto querido por el Creador, que la Sagrada Familia de Nazaret vivió de manera ejemplar y que nuestro Fundador encarnó y nos transmitió.

54- En este proyecto, la familia constituye el ambiente natural donde la vida humana nace y se desarrolla, donde el hombre descubre su propia identidad y encuentra la respuesta a sus necesidades fundamentales.

55- El afecto recíproco une a todos sus miembros que, de esta manera, hacen experiencia de comunión: cada uno de ellos es respetado, estimado y amado en su individualidad y todos se esfuerzan por ser un solo corazón y un alma sola, de forma que la diversidad de personalidades no obstaculiza, sino que, por el contrario, favorece la unidad.

56- Comparten la vida cotidiana, con sus problemas y sus alegrías, sus cualidades y sus sueños; en fin, se alegran de vivir juntos.

Cada uno según sus capacidades y dependiendo de la misión asignada, participa responsablemente en la búsqueda del bien común, procura su propia realización y la de los demás. Todos se preocupan por todos y todos se animan mutuamente.

57- La familia, como célula social que es, está abierta a la sociedad en la que le ha tocado vivir, participa activamente y contribuye a su desarrollo.

58- Vive en actitud permanente de confianza en la Divina Providencia, pues es consciente de que su origen está en Dios, y de que sólo de un encuentro continuo con Jesús podrá obtener la disponibilidad a la voluntad divina, la concordia y la fidelidad a la propia misión educativa.

13. Luis Guanella, evangelizador de los pobres

59- Los modelos inspiradores, anteriormente descritos, fueron asimilados y encarnados de manera excepcional y original por nuestro Fundador, Don Luis Guanella, que, de esta forma, supo abrir y recorrer un nuevo sendero de promoción de las personas, especialmente cuando se trata de personas pobres.

60- Por su extraordinaria sensibilidad para saber quién estaba necesitado y quién sufría, pudo acercarse a ellos con generosidad total y a ellos entregó sus cualidades naturales y espirituales, para llegar a la auténtica promoción material y moral de estos seres.

61- Hizo suya la causa de los pobres. Sintió predilección por los más abandonados; por ellos se desvivió como un padre, lo compartió todo como un hermano y vivió la disponibilidad de un amigo, hasta entregar por los más pobres todos y cada uno de sus días.

62- No esperó en casa para socorrerlos, sino que salió a buscarlos, persuadido de que «uno no puede detenerse mientras haya pobres a los que socorrer y necesidades a las que proveer.

Con una tenacidad inasequible al desaliento llegó a todos los lugares, para que, de esta manera, el árbol de la caridad echase raíces y creciese.

63- Se propuso ofrecerles condiciones existenciales dignas de un ser humano y abrir con tesón creativo una brecha por donde pudieran asomar sus capacidades personales, para que todos pudiesen gozar el don de la vida y de la fe, y recorrer un camino de realización humana y cristiana.

64- Les dio «pan y Señor», una casa y una familia, y logró que se sintiesen mujeres y hombres amados y estimados, protagonistas de su historia y artífices del camino de la humanidad.

65- Consideramos a nuestro Fundador como nuestro modelo de pastor y educador y sentimos que está vivo entre nosotros, como un padre y un maestro que nos anima de continuo y nos educa para ser fieles y generosos cumplidores de la misión pastoral y educativa que la Providencia nos ha confiado.

Capítulo tercero

Objetivos generales

14. Promoción integral del ser humano

66- El fin primero y último de nuestra actividad es la promoción del ser humano en todas y en cada una de sus dimensiones, según las cualidades de cada uno.

67- Es propósito nuestro la salvaguardia del bienestar físico y, en los casos en los que la salud esté seriamente deteriorada, debemos ofrecer, en la medida de lo posible, la asistencia y el cuidado adecuados, incluso cuando humanamente, según la ciencia, ya no se pueda esperar curación alguna.

68- Buscamos también el desarrollo y el bienestar psíquico de las personas.

69- Intentamos, por tanto, mantener viva y acrecentar la conciencia de su dignidad y vocación, abrir sus corazones a la pura alegría de vivir y potenciar, cuanto sea posible, sus facultades psíquicas, incluso en los casos en los que las capacidades cognoscitivas, afectivas, y volitivas aparezcan muy disminuidas.

Deseamos, sobre todo, ayudarles a tener un corazón de oro, capaz de acogida sincera y universal del prójimo, sensible a las necesidades de los demás, generoso y dispuesto a ayudar a los otros.

70- Al mismo tiempo les invitamos a conocer a Dios y a amarlo de manera cada vez más profunda, a hacer experiencia vital y gozosa de un Dios al que se siente y se ama como Padre providente. Esto, nos enseña nuestro Fundador, es el objetivo final de la educación.

Porque estamos convencidos de que sólo en Jesús, el hombre puede alcanzar una relación más perfecta con Dios y encontrar la felicidad plena, nos comprometemos a fondo en la promoción de la fe en Jesús, hasta alcanzar la santidad cristiana, eso sí, respetando siempre la opción religiosa de cada individuo.

71- Este objetivo de promoción integral de la persona no se dirige sólo a los individuos, sino también a los grupos sociales y a los pueblos en los .que estamos presentes.

Nuestra acción caritativa, en consecuencia, busca su progreso material, moral, espiritual y religioso, siempre dentro del respeto a su historia y a su cultura.

15. Difusión de la caridad

72- Fue voluntad de nuestro Fundador que nuestras casas no se conformasen con vivir la caridad de puertas adentro, sino que la irradiasen hacia fuera, y contribuyesen, así, a la renovación del mundo.

73- De esta manera, al mismo tiempo que buscamos la promoción de la persona, intentamos llevar y suscitar en todos los rincones el amor a Dios y al prójimo, haciendo lo posible para que este amor impregne y vivifique todo: individuos, instituciones sociales, actividad, relaciones personales y de grupo.

De manera especial nos esforzamos para que las personas abran sus corazones al amor, se dejen inspirar e impregnar por este valor supremo, asuman su lenguaje y sus dinámicas y pongan en todo cuanto hacen un poco de amor.

Invitamos a todos para que el mandamiento del amor fraterno sea la estrella que guíe nuestras relaciones con los demás, con esa radicalidad y amplitud que Jesús quiso. Él nos enseña a transformar el amor en servicio y a convertir nuestra propia existencia en regalo permanente al prójimo, más aún si está necesitado.

74- Por lo que respecta a la sociedad, nuestro compromiso va encaminado hacia la sensibilización, de modo que ningún grupo o pueblo navegue a la deriva, sino que todos sean ayudados a tomar parte activa en el progreso de la civilización para que ninguno se quede atrás, solo y abandonado, sino que todas la vidas y todas las personas se sientan acogidas y rodeadas por el amor y el cariño.

16. Construcción de la comunión

75- Según el deseo de Luis Guanella, nuestras casas no deben conformarse sólo con vivir en su interior como una familia, sino que deben participar de manera activa en la construcción de una sociedad solidaria y fraterna, según el proyecto de Dios que desea que todos seamos uno en Cristo, por medio de la caridad, y que quiere que todos los hombres y todos los pueblos sean una sola familia.

76- Queremos responder a las llamadas de la Iglesia y a la necesidad de concordia y paz que tiene el mundo de hoy, a través de la difusión de una mentalidad social en la cual los hombres y los pueblos se reconozcan no sólo iguales, sino también hermanos, por encima de las diferencias sociales, raciales y culturales.

77- Frente a los contrastes y discordias que desgarran nuestro mundo, queremos contribuir al desarrollo de un clima de respeto, acogida, concordia y fraternidad, tanto en el seno de las familias como en el interior de los grupos sociales y de los pueblos, para mejorar las relaciones entre ellos y, sobre todo, para que los individuos y los pueblos recorran caminos de convivencia pacífica y solidaria.

78- Y porque sabemos de sobra que la incomunicación crea incomprensiones y divisiones, favorecemos el diálogo y la comunicación, para que de este modo las personas y los pueblos, mediante el aprecio y la valorización de las respectivas riquezas humanas y culturales, puedan construir la unidad.

17. Relación de amistad y de ayuda

79- La educación, según Don Guanella, es especialmente una obra del corazón.

80- La educación es, en primer lugar y según nuestra concepción pedagógica, un proceso que hace posible que las personas se comuniquen desde lo más profundo de su alma, en un intercambio recíproco de afectos, ayudas y sentimientos.

81- La educación no se limita a una serie de acciones ejecutadas según una metodología específica en orden al desarrollo de la persona; la educación se define más bien como una relación amistosa, deseada y querida, por medio de la cual se ofrece al otro un constante y afectuoso acompañamiento en la conquista de valores, por un lado, y una ayuda en sus necesidades, por el otro. En una relación así, el que recibe responde con sentimientos de amistad, con mensajes y estímulos que, a su vez, mejoran la personalidad de quien ayuda.

82- El proceso educativo es un camino que recorremos juntos hacia la madurez: todos alimentan su propia identidad y todos se ayudan y se apoyan mutuamente.

83- De esta manera, quien procura el crecimiento de los demás, consigue el propio, y quien favorece la perfección de los otros, alcanza la suya.

18. Proceso de autoformación

84- La educación es sobre todo una obra del corazón, porque nace en lo más profundo de nuestro ser, allí donde brotan sentimientos, pensamientos, intenciones, proyectos y decisiones.

85- Educar significa formar al ser humano desde su interior y no desde fuera, es decir, ayudarle mediante un proceso intencionado y sistemático para que ponga en marcha todas sus posibilidades, para que se libere de esos condicionamientos que le impedirían ser él mismo.

86- El desarrollo de las personas no es un hecho externo, sino que tiene lugar cuando la persona hace suyos los conocimientos y los valores, y esto vale también para seres con carencias afectivas, minusvalías intelectuales o en desventaja social y cultural.

87- Con una imagen expresiva, el Fundador nos ha enseñado que «el corazón de una persona es como la tierra de un huerto o de un jardín que, cuando se cultiva, produce flores y da frutos», viniendo a decir que educar es comprometerse a que los individuos sean los artífices de su propio crecimiento.

19. Obra de la gracia de Dios

88- La educación no es sólo fruto del esfuerzo humano, sino que es también obra de la gracia divina; es más, es precisamente esta gracia la que, a nuestro modo de ver, otorga fecundidad al trabajo educativo.

89- Creemos en el papel protagonista de Dios: Padre que educa continuamente a cada uno de sus hijos, y que actúa directamente en su corazón.

Dios mantiene una relación educativa invisible pero real con sus criaturas: las previene con su amor y sus dones; las estimula y empuja a la colaboración, les abre senderos nuevos de crecimiento, les da luz y energías para que puedan proseguir el camino hacia la perfección.

90- Con su gracia llega a lo más hondo del corazón humano, allí donde la habilidad humana no alcanza; con su gracia despierta hasta las más recónditas posibilidades y produce frutos que al mismo hombre le parecen portentosos.

20. Dimensión social

91- La educación es un proceso social, pues en la sociedad tiene lugar y por medio de ella se lleva a cabo.

92- Su primer contexto natural es la familia, que tiene en la educación una de sus principales misiones. La formación de los miembros es, a la vez, un derecho y un deber que compete a la familia y para esta finalidad deberá buscar la colaboración de las distintas instituciones sociales.

93- Sin menoscabo de la familia, la sociedad, como conjunto y por las instituciones que la componen, tiene fundamentalmente una vocación educativa, de tal manera que la formación de la persona se convierte en compromiso prioritario e irrenunciable.

94- Familia y sociedad no se limitan a ser sujetos que realizan acciones educativas y lugares en los que aquéllas se llevan cabo, sino que la familia y la sociedad son ambientes que por sí solos constituyen una propuesta formativa.

95- Al servicio de esta misión educativa, familia y sociedad, en su recíproca colaboración, deben sacar lo mejor de sí mismas, siendo conscientes de que formar personas realizadas y felices es su finalidad suprema y la empresa más noble a la que pueden aspirar.

21. Camino universal de esperanza

96- La educación es derecho inalienable de todo ser humano, porque nace de su propia dignidad.

97- También es derecho inviolable de todas las instituciones sociales, desde la familia hasta el Estado, porque también ellos, como agentes y vehículos de formación, han sido llamados a un compromiso de perfección y madurez.

98- La educación es, por lo tanto, un camino que la entera humanidad puede recorrer y es también una posibilidad real de crecimiento que debe ser ofrecida a todos, para que todos puedan caminar hacia la propia realización, incluidos los que por cualquier motivo son seres en desventaja y que, sin embargo, tienen la dicha de vivir como hombres o mujeres y de estar destinados a la plenitud de la existencia.

Segunda Parte

ESTILO EDUCATIVO GUANELLIANO

22. La caridad: alma del sistema educativo guanelliano

99- Nuestra manera de vivir y de educar tiene sus cimientos en la caridad, que para Luis Guanella es «regla infalible de vida religiosa», es decir, una pedagogía que se inspira en el estilo educativo de Dios.

El amor es el alma y también la fuerza que da vida. El amor nos proporciona los elementos esenciales de nuestra metodología pedagógica, suscita y configura las actitudes interiores y las conductas en las relaciones personales, crea una atmósfera especial y determina los criterios generales de actuación.

100- El amor tiene su origen en Dios, y se traduce en nosotros en misericordia para con los demás. El amor nos mueve a buscar al hermano necesitado, a meternos en su piel, a socorrerlo y a implicarnos personalmente.

El amor, superando distancias y diferencias, lleva al hombre a una comunión de afectos, de sentimientos fraternales y de amistad.

101- Como escribe San Pablo: «El amor todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta». Es capaz de ver el bien aun cuando está escondido y sabe que por él y sólo en él todos somos educables, confía en los caminos de la Providencia y en la fuerza de la vida, sostiene iniciativas y afronta dificultades, con tal de elevar la dignidad de las personas.

No sabe de fronteras ni de razas, ni de tiempo, ni de espacio, de manera que «el mundo entero es vuestra patria — nos dice nuestro querido Beato — y vuestros confines son los confines del orbe».

Capítulo primero

Principios fundamentales

23. Dar cariño

102- Según el Fundador, dentro de nuestro estilo educativo el cariño tiene la primacía sobre el resto de los principios, hasta tal punto que en nuestras casas amar debe ir por delante de curar.

Del amor auténtico, como de un manantial abundante, surgen las ideas más creativas y las formas más imaginativas para hacer el bien a aquéllos que están a nuestro cargo.

103- Acoger con corazón abierto y disponible, como se acoge a los miembros de la propia familia, es el primer paso para dar cariño a las personas.

La acogida se transforma en aceptación afectuosa de cada individuo y de cada pueblo, tal como son, evitando juzgar a la gente por su aspecto externo.

104- Como signo de nuestro deseo de preocuparnos por la persona en sí antes que por sus problemas, multiplicamos nuestras atenciones y cuidados, y expresamos nuestra firme voluntad de ser sensibles a sus necesidades, y de estar listos para socorrerlas y proveerlas, sin fijarnos en méritos o deméritos, sabedores, de que todos tienen derecho a ser acogidos y Binados.

105- Al mismo tiempo les mostramos, cada vez de forma más clara, nuestro cariño, estima y confianza, de manera que ellos comprendan lo importantes que son para nosotros, independientemente de sus virtudes o de sus defectos, de sus experiencias anteriores o de su actual situación.

24. Ofrecer propuestas educativas valiosas y adecuadas

106- Nuestro Fundador nos enseña con sus palabras y con su ejemplo que las personas no sólo necesitan amor, sino cualquier tipo de ayuda que pueda favorecer el crecimiento de los múltiples aspectos de su personalidad, lo que finalmente les capacitará para caminar en cualquier circunstancia de la vida por los senderos del bien.

107- Nos proponemos ofrecerles de forma constante, clara y convencida todas las posibles propuestas y ocasiones educativas, atendiendo especialmente a la calidad, conscientes de que el desarrollo de cada ser depende en gran medida de las oportunidades formativas que se hayan puesto a su disposición.

108- Por todos los medios a nuestro alcance pondremos a su servicio los estímulos y los medios educativos que están cargados de fuerza que dignifica, que respondan a sus necesidades personales y que sean aptos a su capacidad receptiva.

109- Siempre tenemos en la memoria la advertencia del Fundador: «Pan y Señor no han de escatimarse en nuestras casas».

25. Valorar los dones naturales y de la gracia

110- En cualquier proyecto de promoción de personas o de pueblos, principio básico será poner de relieve las capacidades naturales y de la gracia, innatas y presentes, en medida mayor de cuanto a ojos vistas pueda parecer, en cada hombre, en cada grupo y en cada cultura.

111- Así nos lo enseñó nuestro querido Beato, cuando nos invitaba a ser sensibles a la riqueza de valores que tanto los individuos como los pueblos tienen, a apreciar y hacer fructificar sus aptitudes y sus posibilidades, por exiguas que éstas parezcan.

112- Descubrimos todas las cualidades que cada hombre posee: las psíquicas, morales y espirituales, pero también las cualidades físicas y, de igual manera, cuanto de bueno pueda encontrarse en la cultura de cada pueblo.

113- No escatimamos esfuerzos educativos ni ahorramos instrumentos adecuados para que los individuos y los pueblos den lo mejor de sí mismos, tomen conciencia de sus cualidades y de sus capacidades, especialmente de las del corazón, y se decidan a cuidarlas y potenciarlas.

114- Para llevar a cabo esta tarea educativa, delicada pero imprescindible, dejamos a un lado prejuicios — sabedores de que en muchas ocasiones virtudes y destrezas yacen escondidas, cuando no enterradas por limitaciones y aspectos negativos — y arriesgamos el todo por el todo para que puedan salir a la luz y dar fruto, algo que sólo un amor inteligente y creativo puede lograr.

26. Prevenir

115- En nuestro estilo pedagógico, la prevención es premisa irrenunciable para alcanzar la promoción de las personas y de las comunidades. Consiste en impedir que incurran en cualquier forma de mal, que sufran retrocesos físicos o psíquicos y que caigan en experiencias negativas.

116- Nuestra estrategia preventiva se lleva a cabo cuando se toman las medidas oportunas para que las personas, las comunidades y la misma sociedad puedan defenderse de los peligros y superar las dificultades, motivadas muchas veces por las mismas condiciones socio ambientales.

Y esto será posible con una tarea constante de mantenimiento de las fuerzas físicas, psicológicas y morales y su consiguiente reforzamiento, sobre todo de los puntos más débiles, para así levantar una barrera interna contra el mal e impedir que eche raíces en el cuerpo y en el espíritu.

117- Conscientes de la fragilidad física y moral del hombre, nuestra acción defensiva consiste especialmente en prever e, incluso, en intuir las ocasiones de riesgo físico y moral para los individuos y para las comunidades y, por tanto, en alejarlas en seguida.

Asimismo, consiste en evitar que afronten dificultades superiores a sus fuerzas, y en vislumbrar las necesidades con antelación, de manera que se provea diligentemente.

118- Esta labor de salvaguardia se traduce en la profunda observación de cada persona en particular, y del ambiente en general, para captar con prontitud las señales de peligro, individualizar las situaciones de riesgo y prestar los auxilios necesarios.

119- Además, nuestra estrategia preventiva debe capacitar a las personas y a las comunidades para que afronten peligros y dificultades con coraje, con confianza en la gracia de Dios y en sí mismas.

27. Alentar

120- «Siempre se debe alentar — escribe Luis Guanella —, jamás humillar».

Alentar es más que el simple mensaje de confianza en el prójimo. Dar ánimo es el gesto oportuno y la palabra adecuada que empujan al hermano, sin casi darse cuenta, hacia el bien, y le encaminan a una situación en la que los valores puedan ser acogidos, asimilados y vividos.

121- Alentar es una acción paciente y constante de estímulo y de gratificación, que se concreta cuando las propuestas formativas van acompañadas por una cariñosa y decidida invitación a la adhesión, cuando se valoran y premian, aunque sólo sea moralmente, los esfuerzos por hacer el bien.

122- Se excluyen las imposiciones y los castigos, salvo en las contadas ocasiones en que no se encuentre otro remedio para que se produzca un cambio eficaz; en tales casos excepcionales, se debe evitar todo cuanto vaya contra la dignidad de la persona o sobrepase su capacidad de comprensión.

123- Se siguen, en cambio, sendas de convicción y persuasión, y se hacen esfuerzos incesantes para infundir en las mentes y en los corazones el amor por la verdad, la belleza y la bondad. Se hace, de igual manera, lo posible para que todos lleguen a comprender la importancia de estos valores, y disfruten al vivirlos.

124- En momentos de dificultad y de sufrimiento, la creatividad busca medios y formas para animar al hermano, mantener bien alta su moral, ofrecer consuelo, avivar las razones para la esperanza e impedir que caiga en el desaliento.

125- Este estilo se pone en práctica con todos, pero de manera particular con los que sufren en su cuerpo y en su alma; «a estos — nos advierte nuestro Fundador — no se les gritará ni se les regañará nunca, aun cuando parezca que hayan cometido alguna falta. Muy al contrario, debemos ingeniárnoslas para sostener, a cualquier precio, su ánimo».

28. Acompañar

126- Cuando nos comprometemos a cuidar a alguien, hacemos lo posible y lo imposible para que en todo momento se sienta acompañado y querido con un amor de padre, de madre, de hermano y de hermana, para recorrer juntos el camino hacia el mayor bien posible de cada uno.

Nos pondremos a su lado, seremos sus compañeros de viaje, pero sin sustituirles y sin que su libertad y su autonomía se vean comprometidas.

127- Nos obligamos a sintonizar con su manera de sentir, de amar y de expresarse, y a compartir sus valores, sus cansancios, sus problemas, sus alegrías en los días de victoria, y sus amarguras en los de desilusión, sus miedos y sus esperanzas.

128- Caminando a su lado, seremos sus guías y, al mismo tiempo, nos dejaremos guiar; les sostendremos en sus esfuerzos y, asimismo, permitiremos que nos ayuden.

Para nosotros, un medio privilegiado de acompañamiento es la presencia asidua y fraterna que se hace realidad cuando compartimos la vida de cada día. De esta manera, nos preocupamos por conocer de cerca su mundo interior, sus necesidades; nos preocupamos por seguir personalmente sus vicisitudes, tender la mano en los momentos difíciles y hacerles sentir, por todos los medios, que los queremos.

129- En el cumplimiento del propio deber, debemos esforzarnos por estar presentes en medio de los demás de forma significativa, de acuerdo con sus necesidades y según nuestras posibilidades. Más allá de aquello a lo que el propio deber nos obliga, tenemos que participar, de buena gana y con entusiasmo, en los momentos comunitarios de la vida cotidiana, aunque esto signifique sacrificar nuestra libertad, nuestros gustos y comodidades.

29. Desvivirse

130- «Nuestros pensamientos más elevados se encaminan a mejorar la vida de los demás. En lo tocante a la perfección propia y ajena, no diremos nunca "basta". Nuestro trabajo como educadores es un trabajo de cada día y de todos los días de nuestra vida».

131- Con estas y otras palabras parecidas, nuestro Fundador nos invita a desvivirnos con ahínco cada día, con alegría de corazón, con valentía profética y, sobre todo, con amor por la promoción de los seres desfavorecidos y de los pueblos pobres y a hacer nuestra su causa.

132- Siguiendo el ejemplo de Luis Guanella, ponemos a disposición de nuestros objetivos educativos nuestro tiempo y lo mejor de nuestras fuerzas morales y materiales que la Providencia nos regala.

133- Nuestra inteligencia se empleará a fondo en la busca de cuanto ayude a mejorar nuestra acción y hacerla más eficaz. Tratamos igualmente de utilizar nuestras capacidades afectivas y emotivas para hacernos cargo de las personas que habitan nuestras casas, usando todas nuestras habilidades, sin ahorrar fatigas y sin excluir ninguna iniciativa válida.

30. Confiar en la Providencia

134- La entrega total al hermano debe caminar pareja con una total confianza en la Providencia del Padre. «Hay que trabajar duramente — dice nuestro querido Beato — como si todo dependiese de nosotros y nada de Dios, pero, al mismo tiempo, con tanta confianza en la divina Providencia como si Dios se encargase de todo y nosotros de nada».

135- En nuestra tarea educativa cotidiana, somos conscientes de que la Providencia nos ha elegido, nos guarda con su gracia y nos asiste en el presente y en el porvenir.

136- Nos sostiene, igualmente, la certeza de que Dios alcanza donde nosotros no llegamos, y sabe despertar capacidades, comprometernos y hacernos crecer.

137- Este convencimiento nos ayuda a vencer preocupaciones y temores para hacer un lugar a la esperanza, incluso en las situaciones más difíciles, liberándonos de la tentación de confiar sólo en nuestras estrategias que, a la larga, condenarían a la esterilidad todos nuestros esfuerzos.

138- Todos, sea cual sea su tarea, deben trabajar y vivir, siempre y en cualquier momento, con esta confianza en la Providencia que debe impregnar todo: relaciones personales, ambiente, decisiones, caminos educativos.

Capítulo segundo

Características de la acción educativa

31. Por los caminos del corazón

139- La intuición de Luis Guanella cuando afirma que la educación es especialmente una obra del corazón, viene confirmada por la experiencia y por las ciencias humanas, según las cuales el hombre sólo corre tras aquello que ha aprendido a amar.

140- Toda relación personal, en nuestro proyecto de vida y de educación, nace del corazón y transita por los caminos del corazón.

Se fundamenta y se desarrolla en el cariño y en la voluntad más que en ninguna otra cualidad humana y, asimismo, se manifiesta a través de posturas internas y comportamientos externos que son el hilo conductor por donde pasa la riqueza de sentimientos de todo hombre que, por puro amor, desea el bien de los demás.

141- Los caminos para entrar en contacto con los demás son incontables, pero el camino del corazón, a nuestro parecer, es el que más nos implica personalmente, el más respetuoso y el más eficaz, sobre todo cuando la educación parece una empresa imposible e inútil y no se ven razones suficientes para esperar resultados.

142- Creemos que, incluso ante casos desesperados, el verdadero amor siempre encuentra el sendero para llegar a lo más profundo del corazón del otro, animarle y llevarle un mensaje de bondad.

143- Precisamente por esto, apostamos, más que por la organización, la eficiencia técnica y la metodología, por una relación educativa que tiene en el amor su raíz y su razón de ser.

a) Actitudes interiores

32. Benevolencia

144- Para nosotros la benevolencia es una profunda e intensa corriente de cariño que nos abre a un encuentro libre y sincero con el prójimo; brota del corazón y nos inclina a querer el bien de los demás con todas nuestras fuerzas.

145- Esta postura nos empuja a sentir y a acoger al prójimo como persona digna de recibir y de dar amor, y no como una persona a la que hay que ayudar; de manera que la relación que se establece no es entre bienhechor y beneficiario sino entre hermanos que se ayudan y se aman mutuamente.

146- Asimismo, la benevolencia nos empuja a mirar con corazón generoso a cada hombre y a la sociedad, a valorar con amplitud de miras sus necesidades y a comprender sus límites con una voluntad que se incline más a la misericordia que a la justicia.

147- La benevolencia es la actitud interior que debemos cultivar con más ahínco. Quien se encuentra necesitado busca no sólo ayuda sino un corazón que le ame. Luis Guanella nos lo recuerda cuando dice que quien más sufre, más necesidad de amor tiene.

Y además, hay que tener en cuenta que el cariño— mucho más que el estudio — nos ayuda a ver las necesidades reales de los hombres.

33. Compasión evangélica

148- Entre las actitudes interiores que imprimen un sello de autenticidad a la relación educativa, Luis Guanella da mucha importancia a la compasión evangélica. Por eso, escribe: «Se eduque a todos los miembros de la casa en un sentido profundo de la compasión hacia lodos los que sufren; la compasión está presente en la naturaleza humana y un corazón compasivo es un corazón grande bendecido por Dios».

149- La compasión significa dejar que el corazón se conmueva ante las múltiples necesidades de los hombres; acoger, en lo más profundo de nuestro ser, el grito de ayuda, especialmente cuando este grito sale de la debilidad de los sin voz, y compartir el fardo pesado de su dolor como si fuese nuestro.

150- Esta solidaridad interior, que «acuna en nuestro corazón» las dificultades ajenas, nos capacita para entrar en comunión con el otro, para comprender su estado de ánimo, sus necesidades y sus esperanzas. Genera, además, la voluntad de mostrar cercanía, de aliviar su dolor y de asumir la responsabilidad de su camino.

34. Afecto solícito

151- El afecto solícito es una actitud interior por la que acudimos a la llamada de socorro del necesitado, sobre todo de quien, como el paralítico del Evangelio, se ha quedado al margen de la vida, sin apoyo humano. El afecto solícito nos lleva a ofrecer sin dilación cuanto necesitan los demás, a semejanza de Dios que, cual Padre solícito, piensa en sus hijos y les provee.

152- Este afecto nos empuja a buscar, con múltiples iniciativas, todo cuanto pueda favorecer el pleno desarrollo de cada uno y a recorrer con valentía caminos nuevos de auténtica liberación y promoción, incluso cuando éstos conllevan riesgo y sacrificio.

153- Por el afecto solícito sentimos como nuestras las situaciones dramáticas, cuya solución no admite demora, y aquellas pobrezas graves, ya sean materiales o morales, que brotan en las diversas culturas; y este mismo afecto nos espolea a aportar nuestro grano de arena, para contribuir así a la solución de los problemas.

154- «Un corazón cristiano que cree y que palpita no puede pasar de largo ante la indigencia del pobre sin socorrerlo. No podemos cruzarnos de brazos mientras haya pobres a los que socorrer y necesidades que remediar».

b) Características de la relación

35. Estima y respeto

155- En las relaciones personales, la estima nos lleva a considerar al otro, de manera muy especial al marcado por la pobreza, como un "tú", es decir, como un individuo con nuestra misma dignidad y con su propia personalidad.

156- Cuando apreciamos a alguien no nos fijamos en sus limitaciones, sino en sus cualidades, sobre todo en la riqueza interior de su corazón, y sólo nos importan sus virtudes morales y espirituales, que suelen ser grandes en quienes han sido heridos por el dolor y aplastados por las carencias.

Es más, la estima y el respeto, unidos a una profunda capacidad de observación, nos hacen descubrir la belleza, aun cuando parece escondida por la "no belleza".

157- La estima se traduce en respeto profundo por el otro: por su mundo interior, su historia, su trayecto personal, sus proyectos y sus exigencias.

158- Nuestro respeto ante el misterio del dolor de cuantos viven con nosotros debe ser infinito, para no comprometer, por un lado, su dignidad, y para no mermar, por otro lado, el papel que desempeña el sufrimiento en la historia de la Salvación.

159- Frente a los problemas y a los obstáculos que encuentran a cada paso las personas en desventaja, nuestro respeto debe traducirse en actitudes y gestos de sincera comprensión, de paciencia sin límites, y de exquisita delicadeza.

36. Optimismo y fe en el hombre

160- La fe en el hombre es una regla pedagógica muy importante: la fe en el hombre engendra confianza en los demás y despierta sus mejores cualidades.

La fe en el hombre nos lleva a creer en su bondad, y a poner de relieve sus virtudes, por pequeñas que éstas sean.

161- Esta fe en el ser humano se manifiesta cuando concedemos a los demás libertad de acción para que cada uno pueda sacar lo mejor de sí.

Ante los errores, la confianza no decae, sino que, por el contrario, se afianza con renovada caridad y anima a proseguir el camino emprendido, contando con la ayuda de Dios, de los hombres y de las propias cualidades.

162- El optimismo, junto a la confianza, es nuestra compañía y nuestro báculo.

No tiene su origen en el sentimentalismo o en razonamientos oportunistas, sino que tiene su razón de ser en el firme convencimiento de que el bien es más fuerte que el mal, de que la gracia de Dios actúa de manera eficaz en los corazones y de que en todos los hombres sus virtudes son Infinitamente superiores a sus defectos.

163- Creemos, por tanto, que, a pesar de los problemas que todo hombre y toda sociedad albergan, a pesar de las situaciones verdaderamente dramáticas, la acción formativa madura frutos de bien.

164- Esta concepción optimista del hombre y del mundo nos empuja a vencer los miedos y a emprender sistemas educativos atrevidos, que despierten las cualidades adormecidas de los hombres y de los pueblos y que puedan aún sostener su esperanza.

165- Sólo la fe en el hombre y el optimismo harán que aumentemos nuestra confianza en el esfuerzo del hombre, que esperemos pacientemente los frutos y que, una vez conseguidos, los tengamos en gran consideración, aunque parezcan poca cosa.

37. Confianza y diálogo

166- En nuestra manera de vivir y de educar, las relaciones personales y de grupo mantienen un tono de confianza.

«Los superiores, en su misión de guiar a los que están a su cargo, favorezcan, de manera sencilla, un amor confiado, y los llamen por su nombre, como si de hijos, hermanos o amigos del alma, se tratase. A su vez, éstos se dejen guiar hacia ellos, no por miedo sino por un espíritu de amor y de confianza».

167- La confianza se manifiesta cuando uno abre su corazón al otro con sinceridad, sin miedos, cuando nos ayudamos y animamos mutuamente con el consejo amigo y la corrección fraterna.

168- La confianza instaura un diálogo abierto y espontáneo en la vida cotidiana y no sólo en los momentos especiales.

169- Y para construir y alimentar este diálogo, evitamos cuanto hiera la estima y manche el buen nombre de las personas. Perseguimos, por el contrario, el intercambio de ideas y de experiencias que, sin duda, mejorarán a los demás y a nosotros.

38. Sencillez y alegría, fuerza y ternura

170- Luis Guanella nos transmitió estas cualidades con una sabiduría pedagógica que destaca sobre todo por su gran equilibrio.

171- La sencillez, lejos del comportamiento artificioso y superficial, es naturalidad y espontaneidad con el otro, representa nuestra más genuina expresión de sentir y de pensar y es un lenguaje claro y comprensible, incluso para aquellos con dificultades a la hora de comunicarse.

172- La alegría, que refleja exteriormente el gozo del encuentro con los demás, no equivale al aspaviento ruidoso sino que es manifestación sincera de un trato jovial y acogedor.

173- La ternura nos aleja de un trato brusco y agrio, y envuelve la relación de cordialidad, de atenciones y detalles.

«La ternura no se corresponde con la falta de exigencia que acarrearía que cada uno hiciese lo que le diese la gana. La formación no debe dar cabida a la falsa compasión que produce caracteres blandos y sin garra. A la ternura, por lo tanto, se añade la fuerza. Con paciencia y perseverancia, se estimula a quien tiende a la pereza y a la comodidad».

Capítulo tercero

El ambiente educativo

39. Familiaridad

174- Nuestras casas se caracterizan por una atmósfera de cordial familiaridad. Un ambiente así permite que cada uno se sienta a gusto y transforma en fiesta el hecho de vivir juntos.

175- Es obvio decir que se favorece por todos los medios todo aquello que crea un clima de familia en nuestras casas: el sentido de acogida, la generosidad en la ayuda mutua, el sincero interés por el crecimiento del hermano.

176- La relación personal se lleva a cabo en una atmósfera en que la autoridad no cause temor, ni la diferencia de edad o de tarea impidan la conversación espontánea a lo largo de las muchas ocasiones que la vida diaria ofrece. Todos, y por supuesto el más pequeño y el más débil, deben sentirse útiles y estima dos, y deben encontrar las formas de expresar con naturalidad sus cualidades.

177- Como en toda buena familia, se pone mucho cuidado en no atar demasiado corto la libertad; esa libertad que el sentido común admite y que tanto ayuda a exteriorizar los propios gustos, y a hacer fructificar las cualidades de la mente y del corazón.

178- Esto no es obstáculo para que se considere imprescindible una disciplina equilibrada y subordinada a las necesidades de ayuda. Misión de la disciplina será la tutela del bien común frente al natural egoísmo, favorecer un desarrollo ordenado de las relaciones personales y de las actividades y proporcionar a todos seguridad.

40. Compromiso y serenidad

179- Otros rasgos importantes de nuestras casas son el espíritu de trabajo y el espíritu de sacrificio.

Cada uno tiene que dar lo mejor de sí a través del trabajo de cada día, del sacrificio y de la oración por el crecimiento de las personas y por el bienestar material y moral de la casa.

180- Nadie puede pensar que es un inútil y que no tiene nada que dar; por el contrario, todos deben comprometerse con espíritu de sacrificio, manteniendo, eso sí, la serenidad y no dejándose arrastrar por la ansiedad.

181- Un clima de inmensa paz debe envolver nuestras casas para las cuales debe ser meta irrenunciable el crear una atmósfera en la que las personas sean felices, se sientan sostenidas por detalles de amor y por razones de esperanza.

182- El diálogo, la aceptación del hermano, la confianza plena, la búsqueda sincera del bien común superan las inevitables tensiones.

183- Ante las faltas y fracasos, todos deben abrir su corazón a la comprensión y al perdón, sabiendo que los errores enseñan y que de las experiencias negativas se pueden sacar valiosas lecciones para la vida.

184- Vivimos intensamente, en todas sus formas y maneras, el sentido de la fiesta, porque es lenguaje comprensible y accesible a todos, que sirve para manifestar la serenidad recobra da y compartida, esa serenidad que contagia y une los corazones.

41. Moralidad y religiosidad

185- «En nuestras casas, todos se esfuercen por ser un poco mejores cada día, porque es ésta una manera de ayudar a los demás a progresar en la virtud. Un comportamiento moral es la meta más deseada de la casa».

En sintonía con esta llamada de Luis Guanella, nuestras casas deben mantenerse siempre en tensión moral; esa tensión moral necesaria para animar a todos a la superación del mal y a la conquista de valores verdaderos.

186- En nuestras casas, siempre se trata de prevenir y de alejar todo aquello que ofenda el justo sentido moral, proponiendo actitudes y conductas que hagan la vida más agradable a los ojos de Dios y de los hombres, a saber, la rectitud, la justicia, la comprensión recíproca, la concordia, la solidaridad con los más débiles.

187- Nuestras casas alcanzan su clima ideal cuando en ellas se puede palpar la presencia de Dios Padre providente que infunde serenidad y confianza en la vida, cuando todos se comprometen a vivir por Él y de Él, y a dar testimonio de su bondad.

188- Todas nuestras casas deben elevar alabanzas y agradecimiento continuo al Señor, mediante palabras y obras, conscientes de que con el compromiso de todos se está llevando a buen puerto el proyecto de Dios.

Capítulo cuarto

Criterios generales de actuación

42. «Pan y Señor»

189- Admirable fórmula ésta con la que nuestro querido Beato nos confía el compromiso de la promoción de los hombres y de los pueblos, atendiendo simultáneamente a su progreso natural y sobrenatural.

190- En el servicio educativo que prestamos, nos interesamos tanto por las necesidades que afectan al hombre en su vertiente terrenal, es decir, por los aspectos físicos, psicológicos, éticos y sociales, cuanto por las necesidades que lo afectan en su dimensión trascendente, intentando dar respuesta a unas y a otras.

191- No podemos disociar la acción de promoción humana de la evangelización, sino que hemos de mantenerlas en estrecha conexión, como las dos caras de la única misión educativa.

192- Por eso evitarnos que la evangelización se reduzca al mero progreso material y humano, dando espacio a la celebración de la propia fe y al anuncio de Jesucristo.

193- De igual manera, no podemos circunscribir la acción educativa a la esfera religiosa y moral. Nuestro radio de acción debe alcanzar los problemas humanos y temporales, teniendo como meta que a todo hombre le sea reconocida su plena dignidad y alcance, así, la plenitud de la vida.

43. Primacía del corazón sobre la técnica

194- Siempre que se respete la visión cristiana de la vida humana, nuestra acción educativa se servirá de las actividades y de los instrumentos idóneos, bien sean de tipo tradicional, bien aquéllos que la investigación científica dé por válidos.

195- Sin embargo, estimamos que únicamente las actividades o propuestas que se transmiten a través de una relación personal de cariño, confianza y optimismo promueven, con toda su fuerza, al hombre en su integridad.

196- Gracias a este tipo de relación, la persona se siente aceptada tal como es, comprendida y amada, predisponiéndola a aceptar el mensaje formativo.

Aunque es preciso decir que una relación educativa sin las actividades adecuadas y específicas, ofrecería respuestas parciales a las necesidades del individuo y no le daría las oportunidades necesarias para su crecimiento total.

197- Intentamos, por tanto, componer una partitura de armonía entre la técnica y el amor, de manera que el amor sea el alma que dé vida a la técnica y ésta sea un instrumento válido al servicio de la fuerza creadora del amor.

44. Realismo

198- En el momento de elaborar o llevar a la práctica los proyectos, se deben individualizar y evaluar los problemas reales, las exigencias y posibilidades de cada persona, de los grupos y de los pueblos. Se trata únicamente de respetar su dignidad, su historia y sus proyectos, dejando a un lado los prejuicios y las ideas preconcebidas.

199- Aun manteniendo el idealismo que comporta todo proceso educativo, los objetivos se adaptan a las cualidades naturales y de gracia de cada uno, distribuyendo compromisos y tareas de acuerdo con las fuerzas reales.

200- Por todo esto, no se persiguen, a toda costa, resultados óptimos. Muy al contrario, y por encima de todo, se busca la satisfacción de las necesidades existenciales, la serenidad interior, el desarrollo de las cualidades y la pura alegría de vivir con los demás.

De esta manera, al programar nuestras intervenciones y nuestro campo de acción, se calculan las fuerzas realmente disponibles y no se crean falsas expectativas a las que presumiblemente no se podrá dar respuesta.

45. El encanto de lo cotidiano

202- En el proceso educativo de las personas, no ponemos nuestra confianza en los momentos "mágicos", en las circunstancias extraordinarias, sino que, sin olvidar las fechas señaladas, hacemos hincapié en las mil posibilidades que la vida diaria con su propio ritmo nos ofrece.

203- Cualquier momento de trabajo o de cansancio, de ocio o de fiesta, de serenidad o de preocupación, puede ser un instante significativo, como de hecho sucede en cualquier familia unida.

204- El trato normal con los demás, los grandes acontecimientos, las cosas más sencillas y las experiencias — incluso las que llevan la impronta del dolor o del error — pueden transformarse en momento privilegiado de crecimiento y de maduración.

205- Misión nuestra será ayudar al hermano a no evadirse de la propia realidad buscando paraísos imposibles, sino a aceptar su mundo con serenidad, a descubrir las huellas del bien, convirtiéndolas en instrumento de superación propia y ajena.

46. Atención preferencial por los más débiles

206- «Cuanto más pobre sea un hombre, cuanto más desprovisto de medios y de apoyos humanos esté, tanto más debe ser preferido y ayudado por nosotros. Recoged al que esté más abandonado, y sentadlo en vuestra mesa y consideradlo de los vuestros».

Luis Guanella nos dice claramente que nuestras atenciones más delicadas, nuestros mejores cuidados deben reservarse para quien más duramente ha sido probado en el cuerpo y en el alma, independientemente de su credo o de su cultura.

207- Lo que equivale a decir que, a la hora de ofrecer ayuda y acogida, nuestra preferencia debe dirigirse hacia aquellos que se encuentran en una situación de abandono moral y de pobreza extrema y, por consiguiente, en el momento de definir y llevar a cabo programas, sus necesidades deben tener absoluta prioridad.

208- Y esto no tiene nada de extraordinario, pues lo mismo sucede en una familia que se tenga por tal. Cada uno de sus miembros saca lo mejor de sí para proteger a quien sufre, sin escatimar tiempo o energías, aun cuando se alberguen dudas sobre los resultados. Lo mismo tiene que darse en nuestras casas: todos se comprometen y se las ingenian para proveer de la mejor forma a los más débiles, y todos les dedican sus mejores fuerzas materiales y espirituales.

Y este principio es válido para una casa respecto a su miembro más afligido, para una nación por lo que atañe a uno de sus grupos, para la humanidad toda en relación a un pueblo.

47. Compromiso con el ambiente sociocultural

209- A la vez que trabajamos por la promoción integral de las personas, debemos preocuparnos para que el ambiente sociocultural en el que viven no obstaculice su crecimiento, sino que, por el contrario, ofrezca posibilidades cada vez mayores.

Estamos convencidos de que el contexto sociocultural, como la tierra en la que los seres humanos tienen sus raíces, condiciona fuertemente, y a veces hasta determina, sus comportamientos.

210- En este compromiso educativo con el ambiente, procurarnos, de manera muy especial, sensibilizar a las familias y al entorno sobre el deber que tienen de crear un espacio en el que las relaciones personales respeten la dignidad de la persona y favorezcan su pleno desarrollo.

211- Nos esforzamos por influir sobre el ambiente familiar y social para que presten mayor atención a las exigencias biológicas, psíquicas y espirituales, y para que ofrezcan respuestas adecuadas.

212- Por este motivo es tarea nuestra sostener a las familias y a las instituciones de carácter social ya sea en la superación de las dificulta des que menguan la calidad de vida y menoscaban las relaciones personales, ya sea en la búsqueda y re valorización de los recursos huma nos y materiales que tienen a su disposición.

213- Este compromiso educativo con el ambiente es una condición indispensable no solamente para lograr la madurez de las personas, sino para alcanzar una sociedad más solidaria y fraterna, en tanto en cuanto la solidaridad y el buen entendimiento entre los pueblos se inicia en el ambiente familiar y local.

48. Colaboración con la familia y la sociedad

214- Nuestra actividad educativa no pretende en modo alguno sustituir la misión y la responsabilidad contraídas por la familia y la sociedad, sino que consistirá en ponernos a su lado, animándolas y sosteniéndolas, para que desarrollen en el mejor de los modos posibles su tarea de promoción de las personas y de los pueblos.

215- Faltando la familia natural o adoptiva, solicitamos el compromiso de los familiares más próximos.

216- Por una parte, con nuestro servicio ofrecemos respuestas a necesidades existenciales y educativas que ni la familia ni la sociedad pueden o quieren afrontar; por otro lado, intentarnos que familia y sociedad tomen conciencia de su tarea educativa y que asuman las responsabilidades y los compromisos que se derivan.

217- Somos aliciente y acicate para que familia y sociedad hagan frente, con sabiduría y coraje, a situaciones verdaderamente difíciles y a graves tribulaciones, y busquen, en el propio ambiente, recursos de personas y de medios necesarios para responder adecuadamente, antes de delegar en terceros el mandato de poner en práctica soluciones satisfactorias.

218- Debemos ayudar a mejorar su capacidad formativa y su incidencia y a emprender — familia y sociedad — un camino de autoformación.

219- Porque reconocemos que la familia y la sociedad tienen un papel destacado en el campo educativo, hacemos nuestros sus proyectos en la medida en que busquen verdaderamente la dignidad humana, y por otro lado, les implicamos lo más posible en nuestros propios programas.

220- De todas formas, juntos nos esforzamos por encontrar una línea común de objetivos, métodos, actuaciones, para así buscar unidos el desarrollo pleno de las personas y de los pueblos.

49. Participación activa

221- En el proceso educativo se debe tender a la responsable implicación de todos los miembros de la comunidad educativa, según la tarea y la capacidad de cada uno, para que todos sean protagonistas y no simples ejecutores del trabajo pedagógico.

222- La participación se hace extensiva a todo el proyecto local y a todas las fases de su elaboración y puesta en práctica.

223- Esto exige que en el planteamiento y en el desarrollo de las actividades se respete el principio de la subsidiariedad, y que las responsabilidades se asignen a cada uno según sus capacidades.

224- Además, la participación activa impide que cada uno actúe por su cuenta y razón, nos compromete a buscar de buena gana el parecer de los demás, a poner en común ideas y experiencias, y a estar dispuestos a encontrar el camino mejor.

225- El criterio de participación no puede sacrificarse en nombre de la eficiencia. El método participativo debe salvaguardarse incluso cuando podría parecer a corto plazo una pérdida de tiempo y de energías, o cuando podría entenderse como la renuncia a planes más eficientes.

50. Inserción en el entorno sociocultural

226- Al poner en práctica nuestro programa, nos preocupamos con todas nuestras fuerzas por encarnar en la cultura local nuestro proyecto de vida y de educación.

Para mejor lograr este objetivo, nos comprometemos a entrar en sintonía con el ambiente sociocultural, a hacer nuestro su patrimonio de valores, de usos y costumbres, asumiéndolo, cuanto sea posible, en nuestro estilo educativo.

227- Al mismo tiempo, se impone una relectura del carisma guanelliano a la luz de la historia y de las culturas locales, para actualizarlo en una experiencia específica existencial y educativa, en la cual los valores de nuestro carisma y los de la cultura local se armonizan.

228- Se debe intentar, asimismo, una participación plena en la vida de la comunidad civil y religiosa del lugar, compartiendo los problemas y las esperanzas, poniendo nuestras fuerzas a disposición de los que allí viven situaciones morales, materiales y sociales difíciles.

229- Aun cuando no podamos limitar nuestro campo de acción al ámbito territorial, coordinarnos nuestra actividad con los programas locales y unimos nuestras fuerzas a las suyas para una mejor promoción de los pobres y la construcción de un mundo más solidario y fraterno.

230- No renunciamos a que la misma sociedad local sea receptiva a los valores de nuestro sistema guanelliano de vida y de educación, e incluso a injertarlos en el dinamismo de la propia historia y de la propia organización social.

51. Apertura universal

231- Nuestra acción educativa se dirige a las personas necesitadas y a los pueblos de cualquier raza, cultura o religión, y está abierta a la colaboración no sólo de quien comparte nuestra fe, sino de todo hombre de buena voluntad que hace suya la causa de los pobres y anhela la instauración de la civilización del amor.

232- Esta apertura universal y ecuménica se realiza en la comprensión y en el respeto mutuo.

Nadie, por lo tanto, asume actitudes de juez de otras filosofías y religiones, sino que todos están de acuerdo en aceptar los valores ajenos y en trabajar sobre los puntos que nos unen.

233- Todos se esfuerzan en mantener con los demás relaciones cordiales de estima y de confianza y en hacer prevalecer, por encima de las diferencias, la unidad, por el solo hecho de tener la misma dignidad y de reconocernos hermanos y hermanas.

234- Se otorga a cada uno la posibilidad de desarrollar su propia vida espiritual y religiosa y de caminar buscando la verdad. Con el debido respeto a la libertad ajena y, al mismo tiempo, con la convicción que nos asiste, se ofrece la propuesta de la fe cristiana, recordando que cuenta más el testimonio de las obras que las palabras.

235- La apertura a otras filosofías y religiones no significa la renuncia a la identidad cristiana de nuestra pedagogía: con delicadeza y con firmeza se exige que todos la respeten y que los trabajadores de nuestras casas impregnen su actuación educativa de acuerdo con el estilo guanelliano.

52. Unidad y diversidad

236- Frente a la diversidad de personas y de pueblos, seguimos el criterio de leerla y valorizarla a través del cristal de la unidad.

237- Por otro lado, afirmamos que la diversidad permite la complementariedad, es manifestación de la infinita riqueza de Dios y enriquece al individuo y al conjunto de la sociedad.

238- Porque somos conscientes de que, por encima de tópicos superficiales, cada pueblo y cada persona poseen carismas propios, nos esforzamos en estudiarlos, comprenderlos y potenciarlos.

239- Misión nuestra es, también, animar a los demás a que pongan sus dones al servicio del bien común y asumir en nuestra vida la diversidad como un momento privilegiado de encuentro y de diálogo.

Tercera Parte

LA COMUNIDAD EDUCATIVA

Capítulo primero

Identidad

53. Naturaleza de la comunidad educativa

240- Nuestra acción educativa se realiza dentro de una comunidad, que es a la vez sujeto, fuente y cauce de mensajes educativos, ya que no sólo interviene formativamente, sino que ella misma es propuesta y camino educativo.

241- El modelo de familia está en el fondo de nuestra concepción pedagógica; por eso, nuestra comunidad educativa es un organismo vivo, cuyos miembros siguen un ideal educativo común, y están unidos por la misma tarea de trabajar responsablemente por la promoción integral de las personas y de los pueblos, según los valores pedagógicos guanellianos.

242- La comunidad educativa es un grupo estructurado que, a través de relaciones personales auténticas e intercambios continuos de propuestas, siente en su propia carne los valores verdaderos de la persona y de la sociedad.

243- Como nuestro tipo de educación es fundamentalmente cristiano, la comunidad debe ser un lugar en el que uno pueda encontrarse con la fe y vivir el proyecto de vida propuesto por Jesús.

54. Estilo familiar

244- Cada comunidad formativa guanelliana aspira a vivir según el modelo de la familia y a asumir sus características más germinas.

245- Considera a todos los miembros como amigos y hermanos, superando diferencias de edad, cultura y condición social; no deja a nadie al margen y acoge y trata a todos con bondad y ternura de corazón.

246- A la hora de elaborar proyectos y ponerlos en práctica, siempre tiene en cuenta el crecimiento integral de las personas y sus necesidades.

247- Sabe valorizar los recursos ordinarios y extraordinarios, antiguos y nuevos, sin desanimarse ante las dificultades.

248- No circunscribe los intereses y acciones exclusivamente al servicio educativo del centro, sino que consciente de su pertenencia a la sociedad, extiende su atención y su actividad al entorno en el que vive.

Es sensible a las urgencias de la caridad y pone de su parte cuanto puede, para dar respuestas adecuadas.

249- Como comunidad de fe que es, se abre al mundo de Dios y su misterio, descubriendo en El su origen y modelo de referencia.

250- Actúa desde el convencimiento de haber sido llamada por Dios a colaborar en su proyecto de salvación de la humanidad y, por su tarea de promoción, se convierte en instrumento de la bondad y de la providencia del Padre para con todos, especialmente con los más necesitados.

55. Sus miembros

251- La comunidad educativa está formada por todos aquellos que por un motivo u otro están involucrados en el proyecto educativo local.

La comunidad educativa comprende a la comunidad local de la Familia guanelliana, a los trabajadores, a los destinatarios de nuestra misión y a sus familias y a todos aquellos que colaboran de cerca y de manera estable en la acción formativa.

252- Todos ellos comparten, aunque en grados diversos, la responsabilidad del proyecto.

253- Participan, como protagonistas y cada uno según su responsabilidad y competencia, en la elaboración y puesta en práctica del proyecto, poniendo a disposición del mismo, sus capacidades naturales, morales y profesionales.

56. Derechos y deberes

254- Todos los miembros de la comunidad educativa, por el solo hecho de trabajar o vivir en una casa guanelliana, tienen el deber de conocer, aceptar y respetar el proyecto educativo local y favorecer su realización.

255- Todo el personal que trabaja en las distintas áreas tiene la obligación seria de calificar su acción con una adecuada competencia profesional, moral y guanelliana.

256- Cada miembro tiene derecho a ejercer su tarea en un campo específico de acción, a disponer de medios idóneos para el desarrollo de las tareas asignadas, a aportar sus ideas en la elaboración del proyecto educativo local y de las distintas programaciones.

257- Tiene derecho también, por mera justicia, al respeto de sus exigencias personales, familiares y sociales, y si tiene un contrato de trabajo, a una justa remuneración.

258- Los destinatarios de nuestras casas tienen derecho a que las acciones educativas que se realizan respondan a sus necesidades específicas y busquen su crecimiento integral.

57. Estructuras articuladas

259- La comunidad tiene una estructura varia da y diferenciada, pero coordinada unitaria mente. Cada miembro tiene su responsabilidad y dispone de la autonomía necesaria para el desarrollo de su tarea. Actúa, sin embargo, en estrecha relación con los demás miembros, según los distintos niveles, coordinando su acción con la de los demás para conseguir el objetivo común y la realización de los programas' establecidos.

260- Un grupo de personas que trabaja en total acuerdo y bajo la dirección del responsable último, asegura la unidad, cuida, sigue de cerca y lleva a cabo la elaboración, la puesta en práctica y la revisión del proyecto y de los planes educativos.

261- Los miembros de la Familia guanelliana presentes garantizan la fidelidad de la vida y de la acción educativa al carisma guanelliano. Aunque no estén directamente implicados en la actividad educativa, son el alma de la comunidad educativa y deben mantener encendidos los valores pedagógicos guanellianos, con el testimonio de su vida y de su palabra.

262- Su tarea consiste en procurar que el estilo guanelliano impregne las relaciones personales, el ambiente y las actividades y en animar a todos para que sean "aquí y ahora" signos e instrumentos del amor que Dios siente por los seres humanos en desventaja.

58. Objetivo general

263- El objetivo general de la comunidad es la realización de la misión educativa guanelliana en un determinado ambiente sociocultural. Esta tarea constituye la razón de su existencia.

264- Alcanzar los objetivos finales de nuestra acción caritativa, de acuerdo con el proyecto local, es la tarea principal de la comunidad formativa.

265- La vida y las actividades de la comunidad educativa giran alrededor de este proyecto, y a su realización se orientan la misma organización, los planes y programas, utilizando, para ello, todos nuestros recursos.

Capítulo segundo

Tareas

59. Transmitir conocimientos y valores

266- Transmitir y favorecer la adquisición de conocimientos técnicos y prácticos, instrumento importante para el crecimiento del hombre y de los valores humanos, cristianos y guanellianos, es la tarea primordial de la comunidad respecto a sus miembros.

267- Por lo que se refiere a los valores, la comunidad no debe limitarse a subrayar su importancia, sino que debe ayudar a cada uno a personalizarlos con libertad y convicción, a amarlos y vivirlos, y, asimismo, a estos valores conformar pensamientos, sentimientos y obras.

268- Y como sabemos que el ejemplo mueve más que las palabras, la comunidad está llamada a testimoniar en la vida de cada día lo que transmite con las palabras.

60. Promover la participación

269- La comunidad tiene también la tarea de favorecer e intensificar la participación a través de formas eficaces, para que todos puedan colaborar en el proyecto educativo.

270- Respetando la cultura y la tradición local promueve dentro del centro distintos niveles de participación, tal y como deseaba nuestro Fundador: «Bendita será la casa en la que todos y cada uno de sus miembros trabajan unidos por el bien moral, espiritual y material de la misma».

271- La comunidad procura que las fuerzas sociales y religiosas del entorno participen para que aumente el sentido de la solidaridad y se lleven a cabo iniciativas válidas para el progreso material y moral de los pobres.

61. Crear un ambiente formativo guanelliano

272- El ambiente no es sólo el lugar donde se desarrolla la actividad educativa, sino que es, sobre todo, una realidad viva donde las personas, las situaciones y las cosas contribuyen a la formación del individuo, al tiempo que son modeladas por él.

273- La comunidad tiene la tarea de crear un ambiente que favorezca al máximo el crecimiento de las personas y posea y desarrolle su propia fuerza formativa, para que el ambiente mismo sea propuesta que facilite la personalización y la difusión de modelos válidos de vida.

274- Esta tarea nos compromete a buscar todo aquello que cree y desarrolle un clima guanelliano y a defendernos de modas pasajeras y mentalidades negativas.

Tal compromiso no se limita a momentos especiales, sino que es continuo y cotidiano; sabemos que el ambiente, en cuanto realidad viva que es, exige cuidados y atenciones permanentes

62. Cuidar una adecuada formación personal

275- La comunidad debe desarrollar su tarea con competencia educativa y pastoral y con fidelidad a los valores de la pedagogía guanelliana.

276- De aquí nace el interés constante en que todos sus miembros posean una adecuada preparación humana, técnico-profesional y guanelliana: esto permite desarrollar mejor sus capacidades formativas y hacer más eficaz y calificada su acción.

277- La formación no puede darse nunca por terminada, sino que debe continuar en el tiempo con nuevas ilusiones y voluntad, dado que las personas y las situaciones cambian continuamente, las ciencias humanas avanzan y la dimensión pedagógica guanelliana se conoce y se asimila cada vez más.

278- La comunidad, a la vez que exige a sus miembros una adecuada formación de base en relación con su responsabilidad, promueve actividades específicas para la formación permanente, posibilitando su participación.

279- Cada uno de sus miembros tiene también que preocuparse y cuidar su propia formación. «Todos — escribe Luis Guanella — se perfeccionen en su tarea; hay que estudiar y esforzarse para que nuestra tarea se renueve cada día».

63. Elaborar y poner al día el proyecto educativo local

280- Los principios y las orientaciones genera les de nuestra pedagogía hay que conjugarlos con los valores de la cultura local y traducirlos en un proyecto específico.

La comunidad formula su proyecto educativo, después de analizar y valorar la realidad y el contexto sociocultural, después de individualizar las necesidades y después de sopesar las capacidades de las personas.

281- Todos los proyectos locales deben beber en las fuentes de este documento y deben posibilitar que todos puedan aportar ideas y experiencias.

282- Tal proyecto, dado que es punto de referencia estable para toda la actividad pedagógica local, debe ponerse por escrito; asimismo, debe ser revisado y puesto al día periódicamente. De tal manera se supera la subjetividad, se garantiza la continuidad y la eficacia aun cuando las situaciones cambian. Se acepta, además de la aportación de las ciencias, la riqueza de la experiencia.

283- Se hace periódicamente una programación seria y una revisión detallada, según las exigencias y la tradición de la cultura local y con la ayuda de las técnicas oportunas.

64. Organizarse adecuadamente

284- Una buena organización da mayor eficacia y eficiencia a la acción educativa, favorece la tranquilidad en las relaciones personales y es instrumento válido para mantener un clima de serenidad y de respeto recíproco.

285- Cuando la comunidad asume y ejerce esta responsabilidad organizativa, debe ordenar, de manera orgánica, estructuras, recursos y actividades, evitando la dispersión de energías morales y económicas y valorando las posibilidades reales con las que cuenta.

286- Define con claridad el ámbito y los niveles de participación de cada uno y de los distintos grupos, determina las distintas funciones, responsabilidades y tareas, teniendo en cuenta las dotes y la preparación de cada uno; coordina con sabiduría las diversas actividades, de modo y manera que todo converja hacia la realización de los objetivos propuestos.

287- Define además las finalidades y modalidades de uso de los medios y las estructuras, y si se estima oportuno, recopila todos estos aspectos en un reglamento.

Capítulo tercero

Funciones

65. La dirección

288- Consiste en guiar con claridad y seguridad a la comunidad en la realización de] proyecto educativo.

289- Competencia de la dirección es la responsabilidad última de las personas, del proyecto, de la organización y del ambiente. De igual manera, compete a la dirección asignar responsabilidades, definir ámbitos de acción, garantizar los medios necesarios y velar por el desarrollo correcto de la acción educativa.

290- Ejerce esta función con amplitud de miras, con espíritu de humildad y de servicio, sin caer en el abuso de poder. La dirección sabe armonizar autoridad y flexibilidad, porque sólo así el amor tendrá cabida, y se vale de la escucha y del diálogo como medios de colaboración.

291- Se confía la tarea de dirección a un miembro de la Familia guanelliana o a una persona con una preparación profesional y guanelliana adecuadas, nombrados por la autoridad competente de la Obra Don Guanella.

66. La animación

292- Consiste en mantener vivo el estilo educativo guanelliano y en estimular a los miembros de la comunidad para que lo encarnen en sí mismos.

293- El encargado de esta tarea debe ofrecer a las personas motivaciones interiores auténticas, estimular la participación creativa y sostenerlas en el desarrollo de sus actividades, favoreciendo así la adhesión de todos a los valores de la pedagogía guanelliana y el compromiso en la realización del proyecto.

294- Alentar, tener paciencia, confiar en las personas, teniendo en cuenta su carácter, sus capacidades y sus limitaciones, estar atentos a la mentalidad de la gente y a la cultura del lugar son formas concretas de animar a la comunidad formativa.

295- Esta función compete prioritariamente a un miembro de la Familia guanelliana, sin excluir a otras personas que hayan asimilado tanto el espíritu como el estilo pedagógico guanellianos y hayan dado prueba de ello.

67. Programación y coordinación

296- Consiste en traducir el proyecto educativo local en programas concretos, realizables y adecuados a las personas, y en orientar armónicamente las acciones de los distintos trabajadores hacia los objetivos establecidos.

297- De esto se deduce que hay que elaborar y poner en práctica una planificación individual y sectorial, con la ayuda de las distintas ciencias, valorando la aportación de todos, también de los más limitados. Asimismo, la constante evolución de los problemas y de las necesidades exige la modificación y la puesta al día de los programas.

298- Quien tiene esta responsabilidad, debe saber captar las necesidades reales del centro y de cada persona, tomarse muy en serio la unidad de la comunidad educativa y ser capaz de superar y ayudar a superar los individualismos y los roces personales.

299- Los responsables de cada sector y de cada grupo ejercen tales funciones en conexión con la dirección.

68. La acción formativa directa

300- Consiste en llevar a cabo acciones educativas concretas, a través de una relación directa con las personas, una relación en la que todos reciben estímulos formativos.

301- La acción educativa directa conlleva la búsqueda y puesta en práctica de actividades concretas que sirvan para la promoción de las personas y del grupo, dentro de la programación y de los proyectos establecidos.

302- La acción formativa se desempeña con toda la bondad del corazón, con una confianza sin fisuras en las cualidades de las personas, con la paciencia y el cariño necesarios, aceptando los distintos ritmos de crecimiento, sabiendo comprender los errores y animando a corregirlos.

303- Esta función compete de una manera especial a los que desempeñan su trabajo formativo directamente y a las familias de las personas a las que nuestra misión se orienta. Pero también a éstas y al resto de los miembros de la comunidad les corresponde su parte, porque el crecimiento propio y el de los demás es algo que concierne a todos.

69. Administración

304- Es la función de quien gestiona los bienes materiales, soporte de la actividad formativa y, en ese sentido, es parte integrante del proyecto educativo local.

Consiste en proveer, organizar y cuidar inteligentemente los medios y las estructuras que garantizan el desarrollo sereno y regular de la actividad educativa.

305- Corresponde al responsable directo de este sector solucionar los problemas materiales, mejorar el desarrollo de las estructuras para que respondan a las exigencias de las personas, siempre dentro del respeto a las normas sociales y jurídicas, y programar los cambios oportunos, en estrecha unión con la dirección.

306- En el ejercicio de la administración, debemos ser conscientes de que los bienes materia les son dones de la Providencia divina; por lo tanto, debemos confiar en Dios, que es un Padre solícito para con sus hijos, y respetar las exigencias de la justicia social.

307- La administración corresponde, en sentido estricto, al encargado directo y a sus colaboradores; en un sentido más amplio, concierne también a los responsables de los distintos servicios.

Cuarta Parte

ITINERARIOS FORMATIVOS

70. Introducción

308- Nuestra misión, aunque abierta a todo tipo de pobreza material, moral y espiritual, se orienta preferentemente hacia aquellas personas y grupos que Luis Guanella nos ha confiado de manera especial.

309- Los destinatarios de nuestra misión son principalmente los niños, los adolescentes y los jóvenes en estado de abandono material o moral; los ancianos o minusválidos psicofísicos faltos de apoyo humano y del cuidado y asistencia necesarios; la gente pobre, es decir aquellos grupos y poblaciones marcados por una grave pobreza social y religiosa.

A ellos nos dedicamos de manera específica en nuestros centros siguiendo los itinerarios educativos que a continuación proponemos.

A. PROMOCIÓN DE LAS PERSONAS

Capítulo primero

Centros educativos - rehabilitativos – asistenciales

a) Objetivos

71. Niños, adolescentes y jóvenes: una formación para la vida

310- Las categorías de niños, adolescentes y jóvenes a los que atendemos son variadas: unos necesitan principalmente alimento, otros acompañamientos educativos y otros necesitan reconstruir su personalidad.

311- De todos nos preocupa la salud del cuerpo, factor importante para el equilibrio de la persona.

A la vez que tratamos de evitar los riesgos que pueden comprometer su integridad, nos ocupamos del desarrollo armónico de sus capacidades físicas, educándolos en el cuidado de su cuerpo y en el uso inteligente de sus energías.

312- En el aspecto psíquico, trabajamos en la formación del carácter, y les educamos en la valoración de su dignidad y la de los demás; les ayudamos a proyectar y construir su propia existencia sobre sólidas convicciones éticas y a participar activamente en la vida de la sociedad.

313- Objetivos importantes que queremos conseguir son la aceptación serena de la realidad — de sí mismos, de los demás, del mundo y de la historia —, el descubrimiento de las aptitudes personales y una preparación sólida para la propia misión.

314- Por lo que se refiere a la dimensión religiosa, intentamos acompañarles a una adhesión convencida a Jesucristo, amigo fiel, a un seguimiento de los ideales que propone y a una vivencia de la fe de la Iglesia en su propia comunidad.

Le presentamos, de una manera especial, a Dios como Padre providente, que da confianza, seguridad y alegría, y les invitamos a imitar su bondad, poniéndose a disposición de su proyecto de amor para la humanidad.

315- En relación con los que profesan otra religión, les damos a conocer y proponemos libremente nuestra fe, pero, al mismo tiempo, les proporcionamos los medios y las ocasiones para que puedan vivir y profundizar su credo religioso.

72. Asistencia y apoyo a los ancianos

316- «La vejez, nos recuerda nuestro Santo, es venerable a los ojos del verdadero filósofo y del auténtico cristiano. Los viejos y los inválidos son personas que sufren física y moralmente y hay que mirarles, más que con los ojos de la cara, con los ojos de la fe».

317- Estimulados por las palabras de Luis Guanella, nos dedicamos al cuidado de su salud física, orientando nuestra atención al mantenimiento de sus facultades sensomotoras, intentando así frenar el proceso de deterioro de las energías físicas.

318- Prestamos idénticas atenciones a su mundo psíquico y al proceso de madurez de su vida: todo ser humano es un continuo crecimiento, desde el primer momento de su existencia hasta el último aliento.

Por eso pretendemos acompañarles para que extiendan una mirada serena y positiva sobre sí mismos y sobre su situación personal, sobre la realidad y sobre la vida, que les lleve a una aceptación cariñosa de los demás.

319- Asimismo, teniendo en cuenta que disminuyen, además de sus fuerzas físicas, también las psíquicas, queremos estimular su vitalidad interior y sus capacidades relaciónales y creativas, de modo que se sientan parte viva e importante de la sociedad.

320- Las personas ancianas sienten de una manera particular la necesidad de vivir la dimensión religiosa.

Los ayudamos, pues, a cultivar su relación con Dios, una relación que se caracteriza por la aceptación serena de la voluntad de Dios y por la oración confiada y a contemplar esta estación de la vida como un tiempo precioso para vivir con mayor autenticidad la fe y prepararse al encuentro definitivo con el Padre.

73. Cuidado y rehabilitación global de los minusválidos

321- La formación de los minusválidos, que en nuestra tradición llamamos "buenos hijos", busca la mayor rehabilitación global posible, con vistas a una mejor autonomía y a una auténtica alegría de vivir en relación con los demás.

322- Por esto, nos ocupamos de su bienestar físico, cuidando no sólo su salud, sino también su crecimiento armónico, el desarrollo de las facultades sensomotoras y el mantenimiento de su autonomía.

323- Convencidos de que, a pesar de sus limitaciones intelectuales, poseen una riqueza interior no común, queremos ayudarles en todos los aspectos de su crecimiento psíquico.

En particular les ayudamos a madurar la sensibilidad hacia los valores éticos, a activar su gran necesidad de dar y recibir amor, a alcanzar una buena comunicación e integración con sus familiares y con los demás.

324- Por lo que se refiere al ámbito religioso, nuestro objetivo es acompañarles hacia una experiencia auténtica, viva y gozosa de Dios en el seno de su comunidad, hasta alcanzar la santidad.

325- En este camino de crecimiento, su desventaja física e intelectual no es una traba, sino que, paradójicamente, es un trampolín para abrirse al Absoluto con una disponibilidad que no pone obstáculos a la acción de la gracia.

b) Criterios específicos

74. Globalidad

326- Entendemos por globalidad la atención constante, ya sea a todas las dimensiones de la persona, como a todas las etapas de su existencia.

327- Estamos convencidos de que la promoción va más allá de la superación de los límites y la satisfacción de algunas necesidades particulares y que no hay tiempos inútiles para el crecimiento de la persona.

328- Tanto en los proyectos como en las actividades, tenemos en cuenta todas las áreas de maduración, su unidad e interdependencia, evitando el riesgo de dar prioridad a unas en detrimento de otras.

329- Aprovechamos las posibilidades que ofrecen las diversas etapas de la vida, considerando que el camino formativo no termina nunca, como nos dice Luis Guanella: «El trabajo educativo es un trabajo diario y que dura toda la vida».

75. Respeto a la individualidad

330- La promoción de las personas, aunque tenga como referencia un cuadro común de principios y valores pedagógicos, no se desarrolla de una manera idéntica para todos, sino que sigue caminos individualizados que llevan a la realización de un proyecto de vida en relación directa con las aspiraciones, aptitudes y capacidades de cada uno.

331- El criterio guía para la elaboración y realización de los planes educativos individuales es, por un lado, la atención constante al proyecto educativo local y, por el otro, el respeto y la valorización de todo aquello que constituye lo específico de la persona: su historia y sus vivencias, su situación actual, su cultura y su ambiente social.

332- Sobre todo cuando se trata de personas ancianas o minusválidas, los objetivos se establecen atendiendo a sus posibilidades reales y no para alcanzar modelos convencionales de comportamiento, de manera que las propuestas educativas no condicionen seriamente y de manera estable la serenidad de las personas.

76. Gradualidad y continuidad

333- El criterio de gradualidad nos compromete a respetar las distintas fases del proceso de maduración y a calibrar nuestras intervenciones en relación con la edad, el ritmo de crecimiento y las fuerzas de cada uno.

334- Tratamos, por lo tanto, de evitar los saltos bruscos de una fase a otra y de exigir respuestas prematuras; damos en cambio tiempo al tiempo para que cada uno pueda interiorizar las distintas propuestas.

335- Este criterio de la gradualidad se integra con el de la continuidad, de manera que el trabajo se realiza día tras día, sin tiempos vacíos ni saltos, y evitando pasar de momentos de euforia y de frenética actividad formativa a momentos de estancamiento completo.

336- Nos comprometemos a respetar el camino ya andado y a continuarlo con la aportación de las propias habilidades, superando la tentación de empezar de cero, sin tener en cuenta la tarea hecha antes por otros.

337- A la hora de elaborar los planes educativos, tenemos en cuenta la necesidad de preparar y acompañar a las personas en las fases sucesivas de su formación, aun cuando ésta se realice en otro ambiente educativo.

77. Formación en los valores y en los hábitos

338- Un válido instrumento en nuestra tarea formativa es favorecer la adquisición de buenos hábitos, ayudando a las personas para que los asimilen. Los buenos hábitos son medios eficaces para que consigan libertad y autonomía en la vida cotidiana, personal y social.

339- Se aviva esa tensión personal que facilita el descubrimiento y la interiorización de los verdaderos valores para alcanzar la madurez.

Todo esto es válido también para las personas con escasas capacidades intelectuales, pues sabemos por experiencia que estas personas captan por intuición aquellos valores que los "normales" asimilan a través del esfuerzo de la razón y la reflexión.

340- La adquisición de buenos hábitos y la interiorización de ciertos valores son dos criterios a tener siempre en cuenta, aunque sea tarea de quien educa insistir más en uno que en otro, según la situación real de cada persona.

78. Prioridad de la experiencia sobre la teoría

341- Nuestra acción se dirige a menudo a personas con problemas de comprensión intelectual, aunque dispuestas a acoger los valores o, por el contrario, a personas con capacidades intelectuales normales, pero con dificultades psicológicas a la hora de acoger las propuestas formativas.

342- En la formación, privilegiamos la vía experiencial sobre la vía especulativa, ya que la considerarnos más cargada de propuesta formativa, más incisiva y más cercana al estilo educativo de Dios con los hombres.

A la hora de transmitir conocimientos y valores, aunque no descuidamos la enseñanza oral, ofrecemos ocasiones variadas de aprendizaje a través de la experiencia concreta de la vida y el contacto con la naturaleza, de modo que conocimientos y valores se asimilen de forma más duradera.

343 En la enseñanza nos valemos no tanto de conceptos abstractos, cuanto de ejemplos y anécdotas sacadas de la vida cotidiana y de la historia, de manera que, a la vez que facilitamos la comprensión de los conocimientos y los valores, indicamos el camino para vivirlos.

79. Formación en grupo

344- Nuestro sistema educativo, según el pensar de Luis Guanella, es el estilo de familia.

Por consiguiente la relación formativa y el camino de promoción de cada uno, tiene lugar normalmente en grupo, auténtico hilo conductor de mensajes formativos con su riqueza y variedad de relaciones personales, de situaciones vitales y de estímulos educativos.

345- Por un lado, nos empleamos a fondo para que todos los miembros se adapten bien al grupo, compartan sus proyectos y participen activamente, y por el otro, procuramos que el grupo se haga cargo del crecimiento de todos y de cada uno de sus miembros, sosteniéndoles en su compromiso formativo.

346- A la vez que cuidamos la calidad del desarrollo de cada uno, nos encargamos de que el ambiente del grupo favorezca la promoción de todos.

Nuestra atención se dirige simultáneamente a cada uno, con sus problemas y posibilidades, y al grupo, como humus en el que la persona hunde sus raíces y del que se nutre.

c) Líneas de acción

80. Introducción

347- Entre las múltiples líneas de acción idóneas para la promoción de las personas, proponemos aquí aquéllas que se corresponden mayormente con el pensamiento y la praxis de Luis Guanella y con nuestro hodierno sentir pedagógico.

348- Éstas gozan de carácter preferencial, lo que no excluye la conveniencia de integrarlas con otras que la ciencia y la experiencia de muchos consideran válidas.

Estas líneas son válidas en general para todos los casos, aunque luego cada una tendrá que precisar en su proyecto educativo el espacio que se reserva a cada una, dependiendo de la cultura y de las exigencias de las personas.

81. La enseñanza

349- Luis Guanella se preocupó sobre todo, en el cumplimiento de su misión formativa y pastoral, de asegurar a la gente una adecuada formación intelectual, ya que la consideraba como un derecho de todos, también de las personas con minusvalías psíquicas.

350- Para nuestro Fundador, la enseñanza es a la vez formación de la mente y del corazón. No sólo comprende las asignaturas escolares, sino también el arte de vivir. Con este fin se deben transmitir los valores y las habilidades necesarias para la solución de los problemas cotidianos, para el descubrimiento de la propia vocación y para una inserción digna en la sociedad.

351- En línea con su pensamiento queremos impartir a todos y en cada centro este tipo de enseñanza y hacerlo de manera seria y programada, prestando atención a los nuevos avances de las ciencias humanas.

352- En particular la enseñanza se realiza con los niños, los adolescentes y los jóvenes en el ámbito de la escuela y del estudio, principal ocupación en estas edades.

353- La desarrollamos también con los minusválidos psíquicos, explotando todas las potencialidades de aprendizaje y las múltiples posibilidades que nos ofrece la técnica y la experiencia.

354- El aprendizaje en su significado más auténtico es un proceso que dura toda la vida.

Es por ello que ofrecemos también a las personas ancianas la posibilidad de conservar y ampliar sus conocimientos e intereses culturales, manteniendo así despierto su mundo interior.

82. Higiene y rehabilitación

355-Convencidos del derecho de todos a la salud física y psíquica, nos movemos en la línea de la prevención y cura de las enfermedades.

Nos preocupamos de que haya una sana y equilibrada alimentación, una buena higiene personal, que tengan un vestido digno y adecuado, momentos de distensión y descanso, además de los controles médicos periódicos y de la terapia.

356- Al mismo tiempo programarnos ejercicios físicos idóneos para reforzar o mantener eficientes las capacidades biofísicas.

357- A las personas ancianas y minusválidas les ofrecemos, además, terapias psicofísicas rehabilitadoras que favorezcan, en lo posible, el bienestar global y la recuperación de las facultades.

358- A la hora de escoger las terapias tenemos en cuenta los criterios operativos generales y específicos, indicados en este documento, la validez científica, la cultura local, las posibilidades reales de cada centro.

83. Expresión creativa, juego y deporte

359- Luis Guanella intuyó la importancia en la formación del espacio dedicado a la expresión artística, a la diversión y al deporte. Los considera ocasiones que manifiestan los estados de ánimo, crean lazos de amistad, alejan la tristeza y la melancolía, animan el ambiente, y hacen más sereno y menos monótono el ritmo cotidiano.

360- Programarnos y ponemos en práctica diversas iniciativas de este tipo, que se adapten y sean útiles a las distintas categorías de personas, buscando ese toque de novedad y frescura que las hace más atractivas.

361- Aprovechando las fechas significativas de las personas y de la comunidad, organizamos momentos de fiesta, en los que crezca el clima de familia, se temple y se anime el espíritu y se potencie la alegría de estar juntos.

362- Tanto para los niños, adolescentes y jóvenes, como para los minusválidos psíquicos, cuidamos mucho el juego y el deporte, porque exigen esfuerzo y autocontrol, liberan tensiones interiores y potencian el desarrollo físico.

Privilegiamos sobre todo los deportes y las actividades de grupo, porque invitan a poner las capacidades personales y la propia acción al servicio de los objetivos comunes.

84. La orientación y preparación profesional

363- Junto a la enseñanza, Luis Guanella ofrece la posibilidad de aprender un oficio o profesión que permita ganarse la vida honradamente.

Esta intuición de nuestro Fundador, válida también hoy día, constituye para nosotros un compromiso de gran valor.

364- Teniendo en cuenta las distintas situaciones y las posibilidades reales, nos preocupamos por la orientación y la preparación de los adolescentes y los jóvenes hacia una profesión específica que responda a sus aptitudes y les capacite para desarrollar una actividad útil para ellos mismos y para la sociedad.

365- A esta exigencia formativa respondemos mediante actividades organizadas en nuestros centros u orientando a nuestros jóvenes hacia escuelas con garantías de seriedad. También a los minusválidos psíquicos les ofrecemos un camino de formación profesional adaptado a sus capacidades.

366- Con este fin damos preferencia a actividades que no se agoten en simples ejercicios, sino que permitan comprobar las posibilidades reales del individuo, le inculquen el sentido del trabajo y le ayuden a ser una persona competente en su oficio.

85. El trabajo

367- Proponemos el trabajo como medio de expresión y desarrollo de la creatividad del individuo y de sus capacidades sensomotoras, momento para potenciar su voluntad y su inteligencia, ocasión de socialización y de participación en la sociedad.

368- Por eso orientamos a todos, incluidos los niños en edad escolar, a ocupar su tiempo con alguna actividad.

369- También las personas ancianas, siempre que sus fuerzas lo permitan, ocupan su tiempo en pequeñas actividades que sean a su alcance y que mantengan despiertos sus intereses y sus habilidades manuales, contribuyendo así al mantenimiento de su serenidad y vitalidad interior.

370- En la educación de las personas minusválidas damos al trabajo un particular relieve y un significado rehabilitador, ya que suscita el sentimiento de autoestima, refuerza la confianza en sí mismo, proporciona la alegría de sentirse útiles y favorece la comprensión de conceptos abstractos.

Entre las múltiples actividades que podemos ofrecer, además de las tareas domésticas, favorecemos cuantas estimulen la personalidad y sean fáciles de realizar. Donde sea posible, privilegiamos, siguiendo la invitación del nuestro Fundador, el trabajo en contacto con la naturaleza.

86. Formación afectiva

371- El ser humano, a imagen de Dios que es amor, es un ser que ama y necesita amor: los sentimientos y las emociones son su vida y su riqueza interior más grande, sobre todo cuando tiene limitadas sus facultades físicas e intelectuales.

372- Convencidos de que todos, y por supuesto cuantos están marcados por minusvalías psicofísicas o por pobrezas sociales, poseen una gran capacidad para amar, tendernos a desarrollar al máximo sus cualidades afectivas y a capacitarles para que sea su conciencia la que lleve las riendas de su mundo sentimental y emocional.

373- Nuestro propósito formativo se traduce, particularmente, en ayudar a cada uno a superar sus miedos y egoísmos para que abran su corazón a los demás y construyan relaciones amistosas, sinceras y estables, capaces de dar cariño y de recibir el de los demás con alegría y gratitud.

374- Con este fin ayudamos a las personas para que dominen y resuelvan positivamente sus conflictos interiores, autocontrolen sus emociones, sus impulsos y sus reacciones, aprendan a compartir y a darse gratuita y generosamente, de modo que el amor sea el eje de sus vidas.

87. Formación sexual

375- Estrechamente unida a la formación afectiva se encuentra la formación sexual.

376- Nuestra tarea formativa en esta área de la personalidad consiste en ayudar a las personas a aceptar la propia sexualidad y la de los demás como un elemento positivo que caracteriza toda la persona, y a ponerla al servicio del amor, según el propio estado de vida.

377- Formamos por lo tanto a las personas a expresarse en la vida cotidiana según su propia feminidad o masculinidad y a relacionarse con el otro sexo, no con espíritu de dominio o sentido de inferioridad, sino con la conciencia de una misma dignidad, respetando sus peculiaridades y valorando la complementariedad de las diferencias sexuales.

378- Les ayudamos además a canalizar el impulso sexual en el área afectiva, a sublimarlo en la donación de sí para el bien del prójimo, a apreciar y vivir la castidad según el propio estado de vida, como medio que desarrolla la capacidad de amar y libera la sexualidad del egoísmo.

379- Teniendo en cuenta la fragilidad humana, ayudamos a las personas para que, a través de un camino de ascesis y con la ayuda de Dios, sepan controlar sus impulsos sexuales, rechazar múdelos culturales permisivos, contrarios al designio de Dios, y seguir las indicaciones del magisterio de la Iglesia, indicaciones que son vinculantes para nosotros y para cuantos colaboran con nosotros en la acción formativa.

88. Formación social

380- «El hombre — afirma Luis Guanella — es sociable y necesita volcar su corazón en el corazón de los hermanos, para sentir su voz, su cariño y su palabra».

381- Para educar en la sociabilidad, ayudamos a las personas para que busquen la relación con los demás y la comunicación auténtica, sin máscaras o hipocresías, en espíritu de fraternidad y servicio; una relación que huye de actitudes de dominio.

382- Les formamos para que acepten cordialmente a los demás, para que respeten su mentalidad y su estilo de vida, especialmente cuan do se trata de personas con deficiencias psicofísicas.

383- Cultivamos, sobre todo, la capacidad de diálogo, más allá de las diferencias de edad y cultura, y la inserción activa en contextos y grupos socioculturales distintos.

384- Además de la comunicación, favorecemos la adquisición de una mentalidad social, que les inculque el sentido de pertenencia al propio grupo y el espíritu de fraternidad universal.

385- Finalmente exhortamos a todos a participar activamente en la vida del grupo y de la comunidad eclesial y civil a la que pertenecen, a sentir como propios sus problemas, proyectos e iniciativas y a ponerse al servicio de su crecimiento material, moral y espiritual.

89. Formación vocacional

386- Partimos del convencimiento de que la vida es vocación y de que cada uno está llamado a descubrir y a realizar, a lo largo de su vida, el proyecto que Dios tiene sobre él. Sólo así puede alcanzar su madurez humana y cristiana.

387- En general queremos ayudar a las personas a vivir la vida cotidiana como una llamada y a darse un proyecto basado sobre la voluntad de Dios.

388- En particular tratamos de apoyarlas para que, en la sociedad y en la Iglesia, elijan libremente el estado de vida y la misión a los que se sienten llamadas y para los que poseen aptitudes y capacidades.

389-Convencidos de que todos tienen derecho a escoger libremente y que ningún estado de vida o tarea social se puede excluir a priori y por razones extrínsecas, queremos ayudar a cada uno a superar eventuales dificultades sociales y a recorrer con valor y con alegría el camino de la vocación personal.

390- Les orientamos para que descubran sus propias inclinaciones, escuchen la llamada de Dios y sean capaces de discernir las indicaciones de la Providencia en los acontecimientos ordinarios y extraordinarios.

391- También les ayudamos a tomar conciencia de los deberes y compromisos relacionados con su específico estado de vida, y a asumirlos y cumplirlos con responsabilidad y generosidad, siempre en el convencimiento de que la vocación fundamental es el amor.

90. Formación moral

392- A través de la formación moral pretendemos ayudar a las personas a asimilar los verdaderos valores de la vida y a conformar a ellos los pensamientos, los sentimientos y las obras.

393- Les acompañamos, por lo tanto, en un camino de búsqueda y acogida de las grandes verdades sobre la vida, la sociedad y el mundo según el proyecto de Dios; al mismo tiempo les ayudamos a comprender e interiorizar los criterios de juicio y los principios de comporta miento que se derivan, asumiéndolos libremente como punto de referencia y guía del propio pensar, sentir y actuar.

394- Tratamos de suscitar el amor y el apreció por los valores, porque están íntimamente relacionados con la dignidad del ser humano, con sus aspiraciones y su destino último, y porque dan sentido a la vida, aun cuando esté marcada por el sufrimiento físico y moral.

395- Les ayudamos a formarse una conciencia recta, plasmada por el diálogo constante con lo más profundo del propio ser y por la búsqueda sincera de la verdad y del bien.

396- Les animamos, además, a traducir los valores en opciones concretas y en comportamientos específicos, porque sólo entonces la vida del individuo es moral, o sea, conforme a su dignidad.

397- Les estimulamos a cultivar las motivaciones interiores, a examinar la vida cotidiana a la luz de los principios éticos, a experimentar su fuerza en las pequeñas cosas, y a robustecer su voluntad, valorando tanto la ayuda humana como la gracia divina.

398- Proponemos con convencimiento y sin cansarnos los valores morales, especialmente los característicos del carisma guanelliano, como son la bondad de corazón, la solidaridad, el servicio, la gratuidad, el perdón.

91. Formación religiosa

399- El principio de la globalidad exige también una formación religiosa, puesto que todos tienen derecho a conocer a Dios y a sentir su amor.

400- Ayudamos a las personas, pues, para que descubran con gozo la presencia de Dios en sí mismas, en la historia y en la creación, y para que comprendan las maravillas que Él ha realizado y realiza por medio de Jesucristo para la salvación de la humanidad.

401- De este modo tratamos de ayudarles, por un lado, para que perciban cuánto Dios nos ha amado — y nos ama como Padre que es — y, por otro lado, para suscitar en su corazón una respuesta de fe y amor que se traduzca en una confianza cada vez mayor en Dios y en una adhesión más sincera a sus propuestas.

402- Al mismo tiempo les educamos a impregnar de esta experiencia de Dios las actitudes interiores, los comportamientos, los pensamientos y las palabras, de manera que toda la vida se convierta en un Evangelio encarnado.

403-Además les ayudamos a celebrar y a anunciar su fe y a ser testigos del amor misericordioso de Dios con sentimientos y gestos de amor y de servicio al prójimo.

404- Nos servimos, en esta formación religiosa, de los medios que la Iglesia nos propone y nuestro Fundador nos indica.

405- Utilizamos metodologías aptas para las distintas categorías de personas y según la capacidad receptiva de cada uno, y ofrecemos una catequesis profundamente enraizada en la Palabra de Dios y en el Magisterio de la Iglesia, utilizando muchos ejemplos, imágenes y signos.

406- Cuidamos la oración frecuente, filial y animada por el canto y por esos gestos que favorecen el encuentro con Dios e involucran a toda la persona.

407- Reservamos una atención especial a los Sacramentos, sobre todo a la Eucaristía, sol que ilumina, calienta y madura los frutos; nos preocupamos para que los Sacramentos se celebren con esmerada preparación y con fe viva, y hacemos lo posible para que cuantos viven en nuestras casas acudan a ellos con frecuencia.

Capítulo segundo

Centros pastorales

92. Enviados por la Iglesia

408- Esta parte del documento se refiere al ministerio pastoral (catequesis, predicación, celebración de los Sacramentos, servicio caritativo, etc.) que ejercemos por mandato y en nombre de la Iglesia en nuestros centros pastorales y socioeducativos o prestando una ayuda a la Iglesia local.

409- Asumimos, por lo tanto, los objetivos, las orientaciones y los criterios de la acción pastoral de la Iglesia y aportamos la riqueza de nuestro cansina.

a) Objetivos

93. La relación filial con Dios

410- En la educación de la fe, en virtud de la gracia que nos ha dado el Espíritu, privilegiamos un itinerario que nos permita percibir y amar a Dios como Padre y nos invite a vivir con Él una relación filial, que se hace oración confidencial e imitación de su amor misericordioso para con todos, especialmente para con los más frágiles y necesitados.

411- Vivimos esta relación filial invitando a las personas a que tomen como modelo a Jesús, suprema revelación de la benevolencia y misericordia del Padre, hermano mayor y guía seguro que nos acompaña en nuestro caminar hacia Él, y nos propone que moldeemos nuestra vida con su Evangelio de amor.

412- Asimismo nos proponemos que todos reconozcan en la Virgen María la ternura del Padre y aprendan de su vida el afecto solícito hacia el necesitado, siendo así testigos de su amor maternal.

94. El amor misericordioso y operativo con el prójimo

413- En nuestra acción pastoral nos preocupamos por anunciar y vivir constantemente el amor evangélico hacia el prójimo, tal y como nos lo ha propuesto Jesús, Buen Pastor y Buen Samaritano.

414- Exhortarnos a las personas, ante todo, para que abran sus corazones al prójimo, especialmente al más necesitado, con una actitud de benevolencia que les lleve no a juzgar sino a comprender su situación y a echarle una mano.

415- Como el amor evangélico es un don de sí hacia los otros, invitamos a todos a comprometerse, según sus capacidades y las posibilidades del ambiente, con gestos concretos de solidaridad y promoción, aún cuando supongan sacrificios personales.

416- Finalmente, invitamos a que se viva la relación con los demás con respeto hacia todos, delicadeza, sencillez y naturalidad, pero con el calor humano que da ese toque de familiaridad querido por Luis Guanella.

95. Una comunidad que evangeliza por medio de la caridad

417- Formamos a las comunidades cristianas, destinatarias de nuestro cuidado pastoral, para que sean sujetos activos de caridad, asumiendo en primera persona la tarea de testimoniar el amor del Padre hacia los hombres, con una atención especial hacia los pobres.

418- Cultivamos en las comunidades cristianas una profunda sensibilidad especial hacia las necesidades materiales, morales y espirituales de la gente que nos rodea y una apertura a los grandes problemas de la humanidad. Así mismo nos desvelamos para que las comunidades cristianas se comprometan a dar respuestas audaces.

419- Estimulamos a las familias para que acojan a quien no tiene casa ni familia o a quien necesita un ambiente familiar que responda a sus necesidades existenciales y educativas.

420- Les invitamos a sensibilizar a otras familias cristianas en la atención y el servicio a los más pobres.

421- Para que el sentido de la solidaridad humana y cristiana crezca, pedirnos a nuestras comunidades que participen en los grupos y organismos sociales, porque estamos convencidos de que la tarea evangelizadora nos pide que introduzcamos en el tejido social la mentalidad del evangelio y modifiquemos, donde sea necesario, los criterios de valoración y los modelos de comportamiento.

b) Criterios

96. Una pastoral de conjunto

422- En nuestra acción pastoral nos preocupamos por involucrar a todos en la elaboración de los proyectos, en la toma de decisiones y en la puesta en práctica de lo establecido, de modo que todos contribuyan a la evangelización y a la promoción del hombre.

423- Pedimos a todos que, en virtud de su compromiso bautismal, se comprometan cada vez más, y proponemos que se lleve a cabo una clara y eficaz distribución de las responsabilidades y tareas.

424- Convencidos de que todos estamos embarcados en la misma nave de la Iglesia, intentamos sintonizar nuestros proyectos pastorales con los de la Iglesia local, mantener un diálogo abierto con otras comunidades de fe y trabajar unidos.

97. Atención privilegiada hacia los últimos

425- Siguiendo el ejemplo de Jesús, queremos dar un lugar privilegiado a los últimos, incluso a aquéllos de los que no se puede esperar ayuda alguna en la organización y en las actividades de la comunidad.

426- En los proyectos pastorales, colocamos la formación humana y cristiana de los últimos entre las tareas prioritarias, sin escatimar recursos materiales, y dedicándoles nuestras mejores energías, no sólo las que nos sobran.

427- Cuidamos su integración en la vida de la comunidad, con los mismos derechos que los demás, pero reservamos para ellos momentos y medios particulares.

428- Hacemos lo posible para que participen activamente en las múltiples manifestaciones de la pastoral y se sientan, así, miembros activos de la misma familia.

98. Una pastoral abierta a todos

429- A semejanza del amor del Padre, nuestro ministerio pastoral abraza no sólo a los católicos, sino también a los alejados de la fe y a los no creyentes.

430- Nuestro ministerio pastoral está abierto a los distintos grupos y movimientos cristianos; los recibe y los reconoce como manifestación de la variedad de carismas en la Iglesia, les presta la atención necesaria y colabora con ellos en la construcción del reino de Dios.

431- Está abierta también a los grupos y movimientos no cristianos que trabajan honradamente por la auténtica promoción del hombre, y reconoce en ellos la libre iniciativa del Espíritu que actúa fuera de los confines de la Iglesia.

432- En el desarrollo de las distintas actividades pastorales, nos esforzamos por usar métodos sencillos, ricos en signos, que hablen al corazón y no sólo a la mente, y que impliquen a toda !a persona, de tal manera que cada uno, según sus capacidades, pueda abrirse fácilmente a la gracia de Dios y acogerla.

c) Líneas de acción

99. De cara al crecimiento de la fe

433- Entre los instrumentos pastorales que nos indica el magisterio y la tradición de la Iglesia, privilegiamos especialmente los que se corresponden con nuestro carisma guanelliano.

434- Que la palabra de Dios sea luz y guía para todos.

Tanto la catequesis como la predicación sean frecuentes, bien preparadas, sencillas y ricas en ejemplos; dirigidas a todos y, al mismo tiempo, diferentes, según las distintas categorías de personas.

435- La liturgia es la fuente y el culmen de la vida de la comunidad; celebramos con frecuencia los Sacramentos, bien preparados y participativos.

La Eucaristía es el centro de nuestra existencia: sol que ilumina, calienta y madura los frutos, nuestro pan de cada día, presencia real de Cristo en medio de los suyos.

436- Que la oración de alabanza y de súplica se eleve continuamente al Padre, que se realicen encuentros de oraciones frecuentes y familiares y que se viva con especial interés el apostolado de la oración.

437- Invocamos y veneramos a la Virgen María como Madre de la Divina Providencia; profesamos una devoción especial a San José y a los santos de la caridad y nos preocupamos por mantener la religiosidad popular, procurando que sea manifestación auténtica de la fe. Pero se viva, sobre todo, la centralidad del misterio de Cristo.

438- Trabajamos por la promoción vocacional, ayudamos a todos a descubrir la voluntad de Dios y a responder con generosidad. Allí donde percibimos indicios de vocación religiosa o sacerdotal, hacemos una propuesta explícita de consagración total y les ayudamos a discernir y a madurar su respuesta.

100. De cara al crecimiento humano

439- Junto a las necesidades espirituales, nuestra actividad pastoral se preocupa también de las necesidades morales y materiales del pueblo de Dios.

440- Damos importancia a la enseñanza y a la formación profesional de las distintas categorías de personas, sosteniendo u organizando, para tal fin, actividades idóneas.

441- Nos preocupamos de las condiciones higiénicas y sanitarias de la comunidad.

442- Con afecto diligente, atendemos a los pobres, enfermos, abandonados y marginados, dispuestos a responder a las necesidades urgentes.

443- Creamos un ambiente lleno de vida y alegría, que sea un lugar de encuentro y crecimiento para niños y jóvenes, donde el juego, la enseñanza, la catequesis y la oración sean momentos distintos de un único proyecto formativo.

B. PROMOCIÓN DE UNA SOCIEDAD MÁS SOLIDARIA Y FRATERNA

Capítulo tercero

Un camino para difundir la caridad y crear comunión

a) Objetivos

101. Promoción de la solidaridad evangélica

444- En un mundo marcado por actitudes egoístas y por la indiferencia ante el sufrimiento material y moral de personas y pueblos enteros y en un mundo donde el surco que separa a los pueblos ricos de los pueblos pobres se ensancha clamorosamente, queremos aportar nuestro grano de arena para crear actitudes y comportamientos de apertura y de ayuda recíprocas.

445- Queremos indicar con esto un doble compromiso: por un lado favorecer el desarrollo de una mentalidad y un clima social de respeto y acogida de personas y pueblos en situación de pobreza moral y material y, por otro, sensibilizar a la sociedad para que tome partido por la causa de los pobres y procure dar respuestas eficaces.

446- Impulsados por nuestro carisma de caridad, queremos suscitar una corriente de simpa tía y de atención preferencial por los pobres, lo mismo que una familia protege con su amor al más débil o al que más sufre.

447- Si, como nos enseña el Evangelio, la verdadera solidaridad se alimenta de gratuidad, de perdón y reconciliación, y se traduce en gestos de servicio, educamos a las personas en estos valores para que estén dispuestos a ayudar a quien, por la razón que sea, se encuentra necesitado.

448- Nos proponemos, con los medios que están a nuestro alcance, sacudir las conciencias y las instituciones para que salgan de su pasividad y de su indiferencia, caminen hacia el reconocimiento real de la dignidad y los derechos de los pueblos. Queremos estimularlos y, si fuera necesario, exigirles que dicten leyes y programas eficaces en favor de los pobres. Y pedirles que no den lo que les sobra, sino que hagan lo posible para que los pobres de la tierra tengan acceso real a los bienes económicos, culturales, morales y espirituales, necesarios y útiles para .vivir una vida verdaderamente digna.

102. Defensa de la vida

449- El compromiso de defender la vida es una exigencia que nace no sólo de nuestro carisma de servicio al hombre frágil e indefenso, sino que es una exigencia que nace de los misinos pobres amenazados material o moralmente y de la misma Iglesia que, con los hombres y mujeres de buena voluntad, está alarmada por los ataques masivos y sistemáticos a la vida humana.

450- El objetivo es defender la vida humana en su integridad natural y sobrenatural, una vida destinada a trascender los confines de esta tierra para alcanzar su pleno desarrollo en la comunión con Dios.

451- Ante todo, queremos afirmar el valor absoluto de la vida humana.

452- Con la misma fuerza, creemos en la misión educativa de la familia, como cuna y santuario de la vida.

453- Frente a los fenómenos y modelos cultura les que desprecian la vida humana, como son la manipulación genética, la legalización del aborto, la eutanasia y la violencia en sus múltiples manifestaciones, apostamos por una cultura que afirme y defienda el valor sagrado e inviolable de 3a vida, desde su concepción hasta su ocaso natural, en cada etapa de su desarrollo y sea cual fuere su condición.

454- Queremos sensibilizar a los organismos sociales para que promuevan el respeto y la calidad de vida de todo ser humano, sano o enfermo, frágil o fuerte

455- Apoyamos los movimientos y grupos que trabajan por la paz, por una distribución justa de los bienes de la tierra y por el respeto a la naturaleza, como condiciones para un pleno desarrollo. Apoyamos a estos grupos en las iniciativas que promuevan una cultura evangélica de la vida y estén en sintonía con las orientaciones de la Iglesia.

103. Promoción de la cultura de la caridad

456- A través de la cultura de la caridad, queremos influir en el pensamiento y en las obras de los hombres y de los pueblos, para que todas las manifestaciones de la cultura, desde la filosofía al arte, desde la legislación hasta las costumbres sociales, se inspiren en el amor, desarrollen la solidaridad con los pobres y favorezcan el encuentro entre los hombres y los pueblos.

457- Nos comprometemos a difundir mensajes, elementos de juicio y modelos de comportamiento que subrayen estos valores y se opongan a aquéllos que pretenden sofocarlos.

458- A través de la cultura, defendemos la dignidad y los derechos de los pobres. A tal fin nos movemos en distintas direcciones: divulgamos las riquezas morales y espirituales que poseen; amparamos su derecho a un desarrollo integral y a participar de los bienes de la sociedad; denunciamos con firmeza las situaciones de injusticia y marginación, así como las causas y los mecanismos que privan a personas y pueblos enteros de los medios necesarios para una vida digna.

459- Sensibilizamos a la sociedad para que llegue al convencimiento pleno de que la pro moción de las personas marginadas es un deber de justicia, además de un acto de amor, y de que una sociedad es verdaderamente civilizada sólo cuando cuenta con los últimos.

460- Queremos difundir una mentalidad y un estilo de vida que sean portadores de paz, de reconciliación, de mutuo respeto y de estima recíproca.

104. Promoción social y moral del pueblo

461- Ante la situación de pobreza material y social de muchedumbres enteras, querernos contribuir a la defensa de su dignidad y de los valores culturales y religiosos que han tejido su historia y han hecho de ellos un pueblo.

462- Nos unimos, siguiendo nuestro carisma y en la medida de nuestras posibilidades, a sus esfuerzos por la libertad y por el progreso, hasta alcanzar la solidaridad y la concordia.

463- A la vez que atendemos de una manera privilegiada a los más débiles, nos esforzamos por mantener encendida en el pueblo la conciencia de su identidad humana, social y cristiana.

464- Nos comprometemos a poner a disposición nuestros ambientes, llevar a cabo iniciativas y sugerir métodos que favorezcan el encuentro, creen lazos y susciten el deseo de construir juntos el bien común.

b) Criterios específicos

105. Dar prioridad a la formación de las conciencias

465- Convencidos de que el camino para construir juntos un mundo más fraterno y solidario arranca del cambio interior de las personas, queremos colocar en primer lugar la tarea de formar las conciencias y hacer que toda nuestra actividad sea formativa.

466- Queremos que las personas asuman elementos de juicio, líneas de pensamiento y modelos de vida inspirados en el amor fraterno y universal y en el respeto a la vida humana, sobre todo si dicha vida es débil e indefensa.

467- Nos proponemos infundir en cuantos trabajan con nosotros o encontramos a lo largo del camino gran sensibilidad hacia las necesidades del prójimo y procuramos despertar en ellos el anhelo de ser solidarios día a día con los que sufren.

468- Por lo que se refiere a la sociedad, es nuestro deseo participar en la formación de una conciencia que sea sensible hacia los problemas de los más necesitados y trabaje por la construcción de la "civilización del amor".

106. Valorar el encuentro y los gestos cotidianos

469- Optarnos por afianzar la solidaridad y la fraternidad a través del encuentro y los gestos de la vida cotidiana, sin excluir otras iniciativas.

Antes de comprometer a los otros en esta tarea, tratamos de impregnar de cordialidad y amistad nuestras relaciones con los demás, transmitiendo, con gestos y palabras, un mensaje de bondad y de serenidad.

470- Querernos vivir nosotros y que los demás vivan la solidaridad y la fraternidad no sólo en las grandes ocasiones de alegría o de dolor, sino también en la vida cotidiana; ni tan sólo con los necesitados y los que sufren, sino con cuantos encontramos cada día, con los miembros de la familia y del grupo al que pertenecemos.

471- Animamos a los que viven o trabajan con nosotros y a cuantos la Providencia pone en nuestro camino, para que valoren las ocasiones que la vida de cada día les ofrece de ser portadores de amor y de paz.

107. Buscar siempre lo que une

472- Este principio nos empuja a descubrir cuanto de bueno alberga el corazón del hombre y a transformarlo en motivo de encuentro y de unidad.

Creemos que existe, en todas partes, gente buena, y que cada hombre y cada pueblo son portadores de grandes valores morales y espirituales. Estamos convencidos además de que, en medio de la diversidad, podemos descubrir valores comunes en los que todos creemos y por los que todos vivimos.

473- Nos esforzamos por tener los ojos bien abiertos y el corazón dispuesto a acoger lo positivo de las personas y de las culturas, de las situaciones y los acontecimientos, negándonos tajantemente a que lo negativo nos paralice.

474- Queremos resaltar y apreciar los valores comunes como lugares de encuentro y punto de partida para elaborar proyectos, educar y trabajar por la difusión de la cultura del amor y por la creación de una auténtica comunión.

c) Líneas de acción

108. Testimonio legible de nuestro servicio

475- Un trabajo bien hecho en favor de las personas necesitadas es un mensaje que sacude la conciencia de la sociedad y la aguijonea para que traduzca en gestos de auténtica promoción humana el valor de la solidaridad.

476- Asimismo, el testimonio de nuestras comunidades educativas que viven y trabajan unidas, a pesar de las diferentes mentalidades y culturas, es el primer grano de arena para un mundo en paz.

477- Nuestros centros, por lo tanto, deben mejorar día a día sus prestaciones formativas y su estilo de vida, para que se conviertan en testimonio que todos puedan leer.

478- Y para que tal testimonio sea más comprensible, presentamos y explicamos al entorno en el que nos movemos los principios que guían nuestras comunidades educativas, las actividades de promoción y el estilo con el que las llevamos a cabo.

Cuidemos esta presentación y tengamos en cuenta la mentalidad del ambiente y los medios que la técnica actual nos ofrece, de modo que los valores de nuestro sistema de vida y de formación sean mejor apreciados y aceptados.

109. Anuncio y compromiso personal

479- Nuestra misión formativa nos empuja a ir más allá de la actividad y de los problemas cotidianos para comprometernos en el anuncio explícito de los valores de la justicia, la solidaridad y la paz, y denunciar, donde sea necesario, las situaciones de marginación, los egoísmos individuales y de clase, y sus causas culturales, políticas y sociales.

480- Para conseguir tal objetivo, usarnos los medios de comunicación, indispensables para transmitir a gran escala la cultura de la caridad y de la vida; y para subrayar la enorme capacidad educativa de estos medios no escatimamos energías económicas ni morales.

481- En sintonía con el pensamiento de nuestro Fundador, impulsamos la apertura de centros de cultura popular que ayuden a comprender los problemas y mecanismos relacionados con la pobreza.

482- Queremos llevar a cabo iniciativas de encuentro y de intercambio de ideas y experiencias que creen progresivamente una mentalidad de diálogo y solidaridad.

483- Queremos sensibilizar a los responsables sociales y políticos y a las personas cercanas a nosotros, para que transmitan al ámbito sociopolítico el impulso del amor y de la caridad, y la voluntad de construir una sociedad más solidaria y fraterna.

Quinta Parte

ESTRUCTURAS EDUCATIVAS

Capítulo primero

Criterios generales

110. Promoción de las personas y de la cultura pedagógica

484- Todas nuestras casas quieren ser no sólo un lugar para desarrollar una actividad formativa, sino también lugares donde se intenta promover una sana cultura pedagógica, ofreciendo una aportación concreta sobre los temas que conciernen a los destinatarios a los que servimos.

485- Para realizar esta tarea de promoción se organizan momentos de reflexión, de estudio y de profundización, se ofrece documentación válida de archivo y biblioteca, y se difunde una información oportuna, también a través de expertos de reconocido prestigio.

486- Colabora, según sus posibilidades y con el consentimiento de la comunidad educativa, en la seria investigación científica, dentro del campo biológico, psicológico y pedagógico. Exige, eso sí, que la investigación se lleve a cabo dentro del respeto a los principios éticos cristianos y a los derechos de las personas en cuestión.

487- A ejemplo de Luis Guanella, busca metodologías educativas más adecuadas, pero que estén en sintonía con el sistema educativo guanelliano, y se esfuerzan por documentarlas y proponerlas a la sociedad.

111. Experiencia de formación pedagógica guanelliana

488- La validez de nuestro sistema educativo, corroborada por más de un siglo de experiencia, nos impulsa a organizar nuestros centros de manera que sean lugares de formación permanente en el campo pedagógico.

489- Ofrecemos momentos organizados de experiencia a cuantos desean mejorar su profesionalidad educativa o conocer más de cerca la pedagogía guanelliana. Les acogemos con agrado, y con ellos instauramos una relación de confianza y de diálogo que nos enriquezca recíprocamente.

490- Les acompañamos para que puedan comprender los valores guanellianos; para ello alternamos momentos de reflexión teórica con otros de experiencia práctica, haciendo así que su permanencia entre nosotros sea verdaderamente formativa.

112. Apertura al entorno

491- Nuestros centros, fíeles a los principios pedagógicos guanellianos, mantienen buena relación con la población local, las autoridades y los distintos organismos sociales, porque de esta forma se suman recursos para resolver los problemas de los destinatarios de la obra guanelliana y se les proporcionan las condiciones y los medios para una mayor calidad de vida.

492- Actúan respetando la legislación local vigente, pero salvaguardando siempre el primado de la ley de Dios y la autonomía necesaria para mantener la propia identidad.

493- Utilizando los cauces permitidos por la sociedad, participan con espíritu crítico y valentía profética en la preparación y realización de los programas destinados a las personas en desventaja, de modo que tales programas conduzcan a su plena realización humana y cristiana.

494- Ofrecen, según las posibilidades y dentro del respeto por el proyecto educativo local, espacios, estructuras, recursos humanos y técnicos al servicio de las exigencias del entorno en el que trabajan; asimismo valorizan plenamente los recursos existentes en dicho entorno.

113. Testimonio significativo de promoción

495- Porque son conscientes del mandato recibido, nuestras casas cuidan e intentan mejorar la calidad de su ayuda, la gestión y las estructuras, en la medida de sus posibilidades humanas y económicas.

496- Al mismo tiempo supeditan todo al crecimiento de la persona, de modo y manera que su testimonio sea, gracias a los modelos significativos y concretos de promoción humana, una propuesta atrayente para la sociedad.

497- Con humildad y seriedad caminan hacia este horizonte, conscientes de sus límites ante la magnitud de la tarea educativa; saben apreciar, por su valía, la experiencia de otros y con ella se enriquecen.

Capítulo segundo criterios de gestión

114. Acogida y atención a las personas

498- Las casas guanellianas, coherentes con nuestros principios educativos, priman una gestión que preste atención y sepa acoger a las personas.

499- Se esfuerzan por conseguir que la dirección de las actividades educativas adquiera un ritmo que permita conciliar la seriedad del trabajo y la afectuosidad de las relaciones. Proporciona, asimismo, dentro del respeto a las responsabilidades que cada uno debe asumir, posibilidades de encuentro y de diálogo a los distintos miembros de la comunidad educativa.

500- Tienden, por lo general, a una gestión flexible, capaz de adaptarse, por un lado, a los ritmos de crecimiento de las personas y a la evolución de sus necesidades y, por otro, a las exigencias organizativas internas y a lo que la comunidad civil y eclesial demanda, no sin antes haberlas sopesado y ponderado.

501- A todas las personas que llaman a nuestra puerta (pobres, extranjeros, marginados en general.), ofrecen, en la medida de lo posible, una atención esmerada y diligente que permite al corazón encontrar formas concretas de ayuda.

115. Funcionalidad

502- En la gestión de nuestras casas, no pretendemos la eficacia por encima de todo. Pero sin embargo, debemos aprovechar al máximo los recursos y las energías disponibles, de manera que se obtengan los mejores resultados y se garantice, al mismo tiempo, la serenidad de las personas y del ambiente.

503- Con este objetivo se esfuerzan en conseguir una clara individualización de las necesidades de las personas y de las instituciones, para alcanzar una integración armónica de los distintos sectores que intervienen en la formación, se esfuerzan por una ordenada organización de los medios y de las actividades y un aprovechamiento sensato de los mismos, obteniendo así unos resultados proporcionados a las energías invertidas y evitando inútiles dispersiones o incluso daños.

504- Por último no se descuide nunca ni se deje a la improvisación el trabajo formativo, a no ser por motivos de verdadera emergencia. Muy al contrario, los programas formativos deben elaborarse con suficiente antelación y, después, evaluarse periódicamente, siempre dentro del respeto a las prioridades establecidas y con las modalidades oportunas.

116. Unidad de gestión y dirección

505- Directamente entroncado con los dos criterios precedentes está el de la unidad, que confiere eficacia a la participación y expresa la alegría de trabajar juntos en un mismo proyecto.

506- Todo debe desarrollarse en sintonía con el proyecto local y converger hacia los objetivos fijados.

No sólo la organización general y las actividades específicas, los programas de equipo y los de cada uno de los trabajadores, sino también las decisiones, que la misma vida cotidiana y las situaciones imprevistas exigen, deben hacer referencia a la orientación y a las líneas operativas establecidas.

507- Por lo tanto, todos, superando la tentación frecuente de un individualismo estéril, subordinan las propias decisiones y actividades al proyecto común.

Una gestión unitaria exige también que se acepten las decisiones de la autoridad competente y que ésta, cuando las situaciones lo requieran, ejerza realmente su poder de decisión.

Capítulo tercero

Criterios arquitectónicos

117. Aspecto familiar, sobrio y digno

508- También las estructuras arquitectónicas de nuestros centros deben estar en sintonía con los principios de la pedagogía guanelliana y favorecer su realización.

509- La organización y la calidad de los espacios reflejen lo más posible el ambiente familiar, de tal modo que, por una parte, se respete la necesidad de intimidad de cada uno y, por otra parte, se facilite el encontrarse y estar juntos.

510- La estructura y el mobiliario de los edificios sean dignos, para que manifiesten así la grandeza y la dignidad del ser humano, posibiliten que todos puedan moverse y expresarse con libertad de movimiento, pero, a la vez, garanticen su integridad física, para que cada uno pueda sentirse valorado y protegido.

511- Los espacios habitados sean luminosos y abiertos, que susciten la alegría de vivir, sin caer en el lujo y en la ostentación. Que la sobriedad; el decoro y el buen gusto ayuden a sentir el calor familiar.

118. Funcionalidad y respeto a la cultura local

512- Se sigue el criterio de funcionalidad a la hora de acondicionar cuantos locales y espacios internos y externos sean necesarios para el desarrollo de la actividad educativa.

513- Los distintos locales y espacios, siempre que sea posible, se distribuyen y se unen de modo que faciliten el acceso y eviten inútiles desplazamientos y pérdidas de tiempo.

514- Teniendo en cuenta las dificultades de movimiento de muchos de los destinatarios de nuestra acción caritativa o pastoral, se eliminan barreras arquitectónicas

515- Las construcciones se armonizan con el estilo arquitectónico del entorno y respetan la legislación vigente. Se tiene en cuenta el estilo de las casas de la gente que nos rodea pero, al mismo tiempo, se construyen edificios donde se pueda vivir con mayor dignidad.

516- A la hora de levantar casas, se tienen en cuenta tanto el desarrollo de los criterios de las técnicas de construcción como los nuevos servicios que la evolución de las necesidades sociales exige.

119. Respuesta a la integralidad del proyecto educativo

517- Las estructuras de nuestras casas deben responder, por un lado, a las necesidades de los distintos tipos de personas y, por el otro, a las exigencias de todo el proyecto educativo local, sin olvidar las necesidades que la vida cotidiana impone.

518- Aun respetando las costumbres locales y evitando lo superfino, nuestros edificios están dotados, no sólo de lo estrictamente necesario, sino también de cuantos ambientes y medios se juzguen provechosos y convenientes para la enseñanza, la rehabilitación psicofísica y el esparcimiento necesario.

519- Un lugar apropiado y una atención especial se reservan a la casa del Señor, lugar de encuentro con Él y entre nosotros.

Por su ubicación en el conjunto de la estructura, por su estilo y decoración, la iglesia debe ser signo visible de la presencia de Dios Padre providente en la vida de todas las casas guanellianas y expresión de esa fe que da vida a todo nuestro obrar.